¡Véngase para Alemania Doctor!

Seguramente se me podría perdonar siendo simplemente Español, que no tuviera familiares en Alemania por la década de los 60 e incluso finales de los 50. Pero siendo además Gallego, sería imperdonable esta falta; y yo me tengo por buen gallego ¡qué demonios!

De forma que sí: yo tuve un tío que vivió en Alemania, creo que en Colonia, hasta pasada la muerte de Don Francisco Franco. Y que se pegaba unas palizas enormes viniendo desde allá a España con dos hijos, la mujer, a veces suegra o madre y sabe Dios qué más cosas y objetos , en su coche. Eso sí; era un OPEL nuevecito siempre y de diferente modelo, casi siempre blanco, que aparcaba delante de la tienda de ultramarinos de mi abuela Julia, en «La Silva», A Coruña, Galicia, España, para envidia de los chavales y reconcomerse de envidia no manifestada de los mayores.
Yo tuve un tío que vivió en Colonia sí; creo que era fresador o algo similar, y mi tía Estrella trabajaba de cajera o así en algún super. Pero eran muy buena gente, muy cualificados y contaban tremendas maravillas de Alemania. Porque allí, ser cajero era como en España ser Ingeniero. Y fresador tornero, mucho más que un profesor de universidad de tres al cuarto de las de España.
Cuando aparcaba su flamante OPEL blanco delante de «Casa Julia», se metía en la mitad de la tienda que no era tienda si no bar, mi tío Carlos, y allá nos contaba aventuras y desventuras: De lo educada que era la gente, de lo poco que se gritaba, de lo educados que eran, de los avances, de la vida que llevaban, de la educación de sus hijos, de muchísima más calidad que la de acá, ¡dónde iba a parar!….. Y claro está, de lo educadísima que era la gente allá que no gritaban «como en esta tienda o bar en la que no hay un Dios que se entienda de lo que se grita en España».
Y nosotros muertos de envidia y ya no solo por el coche sino por todas las cosas que contaba mi tío Carlos, porque mi tía Estrella no contaba nada y prefería irse a la cocina y disfrutar de las tremendas recetas de mi abuela que yo creo que no podía comer en Alemania.
Y como nos reconcomía la envidia, cuando se iba, criticábamos su acento alemán, nos metíamos con Alemania diciendo que la gente tan seria, tan rubia y tal, tenía que ser rara, que seguro que no bailaba, que no comerían caldo gallego, que no cantarían después de comer como hacíamos nosotros.
… Y que mucho coche y mucha historia pero que seguro que no tenían tantas fiestas como nosotros en Galicia, y que bueno; que no podía ser todo tan bueno porque si lo fuera, nos iríamos todos y ¿por qué solo se iba mi tío Carlos y otros pocos? Seguro que había gato encerrado.
A mi tío Carlos le debo, entre otras cosas, el hecho de haber podido jugar con las construcciones de LEGO mucho antes que esta famosa marca se hiciera famosa y mucho antes de que se vendiera en España.
Un año, tendría yo 6 o 7, me trajo una caja no muy grande de LEGO, y viéndome jugar y mis habilidades, cada verano me traía más cajas y complementos. Fue entonces cuando empecé a creer que en Alemania deberían ir mejor las cosas que en España. Porque aquel LEGO era precioso: Mucho más que mi herrumbroso MECANO y que las tontas construcciones de plástico malo y con rebabas que yo manejaba hasta que tuve LEGO. El niño de una de las cajas, sonreía y era rubio y yo no lo era pero sonreía también cuando terminaba una casa, le ponía la luz, los árboles del jardín y otros elementos.
Además un año me trajo mi tío motores eléctricos, ruedas dentadas, etc. Y me hice un reloj, y grúas y…..
Bueno: que las cosas en Alemania deberían ir muy bien a juzgar por las casitas que se podían hacer con el LEGO. Entonces dejé de tenerle envidia malsana a mi tío Carlos y le tuve envidia sana, que quizás sea peor. Pero empecé a pensar por primera vez en mi vida cómo sería la cosa fuera de Galicia o España, que entonces eran la misma cosa. Y me empecé a informar en la medida de mis posibilidades.
Me enteré que España era una y Alemania eran dos. Una roja y mala, y la otra buena. Y que España era buena. Y que si algo iba mal en España, que casi nada iba mal, era por culpa de una gente rara que se llamaban Masones y Judeos, que debían ser judíos o algo así, y ya juntos, judeomasónicos, la cosa era la leche. Todo lo contrario de mi LEGO que iba muy bien, con el que uno se divertía mucho, y que no daba problemas.
A veces hacía mal tiempo y no llovía. Y entonces, a parte de los judíos o judeos y los masones, la culpa de todo la tenía la pertinaz sequía.
Me enteré también que no solo mi tío Carlos y unos pocos, se iban para Alemania. Había muchos que se iban también a otros sitios, y muchos se habían ido y habían vuelto incluso.
Parece que España estaba mal; que no había economía saneada aunque se despegaba con el SEAT 600 y otras cosas así, y la gente destruía las costas para hacer una especie de nichos en primera línea de playa donde se iban a pasarlo bien.
Y mi tío Carlos seguía viniendo y contando cosas. Cada año cosas mejores. De cómo se promocionaba en su trabajo, de cómo la gente en Alemania quería a su país, y cómo les gustaría unificarlo, y de cómo cada año eran más prósperos y tal.
Y luego murió DOn Francisco, y toda la cosa se empezó a mover, y las tías empezaron a enseñar las tetas y todo, y vino Felipe González, y se legalizó el partido Comunista, y Camacho levantó su sindicato, y yo me vine a Madrid, y me perseguían los grises, y luego me pegaban los de Cristo Rey por estar al lado de unos que vendían el «Mundo Obrero», y luego vino Pedro J. y lo de obrero se quitó y se quedó en «El Mundo», y en Chueca no había Gays, y luego los hubo, Y Alaska presentaba programas para niños metida en la cama con cualquiera, y GLoria Fuertes decía cosas raras de «Un GLobo……» y Vino «Verano Azul», con el «Piraña» y todos los demás, y las tías seguían enseñándolo todo y algunas hasta no se depilaban nada, y, lo que fue la puntilla: Mi tío Carlos se vino para España.
Entonces, casi entonces, el LEGO se empezó a vender en El Corte Inglés, y se acabó la maravilla. Ya cualquiera podía tenerlo y eso era bueno.
Entonces España dejó de ser una y se convirtió en una pero en 17 y se acabó Castilla La vieja y esas choradas del régimen. Y todos quisimos «Ser un bote de Colón y Salir anunciados en la televisión», y un tal Sabina montó un pub, y dicen que servía alcohol de garrafa, alcohol que a lo mejor se bebía a litros un tal «Ramoncín» que escupía y hacía el chorra como ahora en las tertulias en las que no escupe pero hace lo demás, y pasaron muchas cosas…….
Entonces yo ya ni jugaba con el lego preocupado de temas profundísimos de la alta filosofía política troskysta, Alemania se preparaba para ser una. Y así parece que fue: Un día se tiró el muro, y las antes dos Alemanias se dedicaron a ser una.
En España, a parte de haber ya LEGO, había 17 autonomías. Era el reflejo de eso que tenemos que sentir todos: la tierra. Esto es muy variado. ¿en qué se parece la cultura de un gallego a la de un catalán por ejemplo? Aún con LEGO y todo. Pos eso: que esas diferencias hay que legalizarlas y que la Constitución tiene que reconocerlas y todo eso.
Y ahí sigue España, evolucionando con su carácter típico que no trataré de glosar siquiera en este artículo, y ahí sigue Alemania, ya unida, con 20 años a sus espaldas, 20 años más de trabajo digamos que nacionalista, de amor al país y demás.
Muchas han sido las oportunidades que la vida me ha dado de trabajar con alemanes, de viajar a diversas ciudades de ese hermoso país. Y sin llegar al amor de mi tío Carlos ni al natural españolismo quejumbroso, sí confieso que es un país que me ha enamorado por su capacidad de superación y de re constructiva .
Tengo ahora, muchos años después y con mi caja de LEGO en un trastero que visito en mis momentos melancólicos, un amigo que trabaja para una empresa alemana en temas muy sofisticados de vuelos no tripulados y demás. Hace poco le nombraron jefe de una división importante en la empresa sin, al parecer, o obligarle a moverse de Madrid.
Pero al despertarme estas últimas mañanas, escucho llamamientos de Alemania, que sigue prosperando, para obtener mano de obra del sur de Europa, lo que al parecer nos incluye a los habitantes de IBERIA.
Me habían explicado la cosa de los círculos concéntricos y la cosa esa del péndulo, no el de FUCAULT, pero desde las débiles atalayas de mis pocos años, no creí jamás en ellas.
Pero ahora en estos días, cuando la Merkel viene a leerle la cartilla a nuestro buen ZP, cuando Alemania sigue siendo el motor o locomotora de Europa, cuando, como los vikingos, vuelven a por nuestra gente para llevársela como fuerza de trabajo, voy creyendo cada vez más eso de que la historia es circular o pendular.
Los «Tíos Carlos» de mis lectores más jóvenes, no emigrarán ahora a Alemania; no les hará falta y si quieren trabajar ahí, lo harán quizás por Internet o por videoconferencia o se pasarán la mitad de la semana allá y la otra acá.
Pero ya no trabajarán de torneros o fresadores o cajeras: Serán reconocidos en sus estudios, ingenierías, especialidades……
España seguirá su carrera montando nichos en cualesquiera las costas, creando desempleo, nombrando reyes de taifas que a su vez nombrarán embajadores, o crearán selecciones de fútbol…… La tele seguirá siendo basura y las tías seguirán enseñando las tetas, sobre todo si se las cambian, arreglan y si les pagan por ello.
Solo desde mi edad, comienzo a ver que todo es lo mismo, o vueltas de lo mismo, lo que no es grave: es solo una constatación de la humana condición.
En los tiempos de mi LEGO, nadie osaba opinar nada que el régimen no permitiera. Había además censura y otros métodos más eficaces. Hoy tenemos la Ley Sinde, estamos criminalizados como ciudadanos, somos posibles piratas a los que a parte de cobrarles un canon hay que eliminar del circuito de la cultura con mayusculas al que no pertenecemos por freakies y piratones y malos malos.
¿no les recuerda a los mayores otros tiempos pasados?
Seguramente sí; todo fluye y se repite. Y ahora nos toca volver a Alemania.
De mucha gente sé que se está yendo a otras partes del globo a realizar sus deseos laborales o personales. Y muchos además son famosos y tributan fuera para que España no se quede ni un euro de su abnegado trabajo en pro de la cultura. Eso sí; para ser buenos, apoyan la censura o ley Sinde o como se llame ahora la censura.
Al final, España quedará como campeona de todo sin gente. La mejor o de las mejores generaciones formadas por el tiempo ilusionante y más libre de la transición, volverán a las alemanias que se ofrezcan. Y si pasan cosas malas, la culpa la tendremos los usuarios, los internautas, y tal vez el cambio climático, que es la otra vuelta de círculo de la «pertinaz sequía».
Claro que bien pensado, ahora todos somos Europa así que ir de Alemania a España, debe ser lo mismo que moverse de Barcelona a Zaragoza; digo yo. Porque Colonia es Alemania como Zaragoza es Aragón como Barcelona es Cataluña y Cataluña tiene embajadas y selección de fútbol y todo eso ¿no?
Si por lo menos las cosas avanzaran, si tuviera que borrar este post por inadecuado o atrasado, tal vez tendríamos otro panorama. Ahora, aquí y en este siglo 2.0 con tanta gente «cerocoma», mi foto es esta y así la comparto.
Y más o menos podría resumirse así la tal fono:
El LEGO y mi tío Carlos siguen siendo los mejores. Y las tías están siempre más provocadoras algo vestidas que así desnudas del todo sin más. Y siempre alguien que no somos nosotros, tiene la culpa de lo que nos pasa. ¡ALA!»
¡Amos digo yo!

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