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Cinco Horas con MARTE

“Dedicado a la única mujer que me ha pedido la luna”

Foto del modelo de Marte que imprimí en 3D para Rosa

Ciertamente me gustaría poderle contar esta historia a D. Miguel Delibes, de quien soy aficionado lector y que me inspiró el título de este post, pero lo dejaré aquí escrito en mi blog, y ya veremos dónde llega.

Mucho es lo que he escrito, descrito y reflexionado acerca de la impresión 3D casera. Y he contado que desde los principios de los principios, que desde que la conocí, apliqué rápidamente esta tecnología a objetos que no fabrica la industria, en muchos casos por minoritarios, y que realmente pueden ser de gran utilidad.

Un ejemplo es un abridor de botellas de chapa, que hice para una colaboradora de la fundación que presido, funteso, Danays Bautista, quien perdió un brazo en una desafortunada caída en el Metro de Madrid. Diseñé ese artilugio para que pudiera abrir cervezas usando solamente una mano. Pero como digo, son incontables los ejemplos de objetos que se pueden fabricar en 3D y resultar de utilidad.

Objeto diseñado en forma de gatillo por el que se puede introducir un dedo y que facilita el poder abrir botellas con una sola mano.

Y aún con toda mi historia, habiendo introducido el 3D social en centros como el CEAPAT, de la mano de su ex Directora y patrona de funteso, Cristina Rodríguez Porrero-Miret, que consiguió hackear a la Administración y que los de informática le comprasen una impresora 3D y, una vez admitida por los chicos del taller del centro, comenzar a imprimir la mayoría de sus ayudas técnicas en PLA en vez de con barritas de metal, tornillos, trozos de cosas etc., de cuyo trabajo podéis ver resultados n su repositorio de THINGIVERSE, pues aún con toda esa historia, no dejo de sorprenderme por la cantidad de ayudas y “Cosas buenas” que se puede hacer por la gente en 3D casero.

Rosa, Rosa Chacón García, es antes que nada amiga, pero además, es Cordobesa ejerciente, friky, simpática, culta, amable con quien se puede ser amable, sabe mucho, lée mucho, entiende de muchas cosas y las cuenta bien, es podcastera, tuvo perro guía, vende Cupón de la ONCE, ergo es persona ciega y además de nacimiento, y, lo que la trae aquí, es desde pequeña aficionada a la astronomía; esa ciencia para la que al parecer son imprescindibles los ojos, los telescopios (tecnología social que complementa la vista) y muchas otras cosas.

Me cuenta Rosa que de pequeña le hacían sus padres y hermana composiciones planetarias con frutas y otros objetos redondos, más o menos acertados. Pero que nunca ha podido tocar las superficies de planetas como los del sistema solar. No conoce la orografía de Marte, de Venus, de la Luna…

Y removió Roma con Santiago para conseguirlo. Tiene un chico hábil en buscar cosas en INTERNET y un amigo fiel que imprime en 3D. Así que juntar a Ken y a Enrique debió de ser algo fácil para ella.

A ken le mandó buscar y Ken acabó en el Observatorio Astronómico de la Universidad de Valencia, donde Amelia Ortiz Gil, con otros colaboradores, pensaron en gentes como Rosa y elaboraron una serie de archivos digitales 3D para poder imprimir, y posteriormente etiquetar planetas y hasta un mapa celeste del emisferio norte.

Con los ficheros localizados, e Enrique, a mi, pues fue y me pidió LA LUNA 😀 y los demás planetas. Y bueno ¿qué se puede hacer? ¿Me pide la Luna? Pues se la imprimo.

Y cinco horas me pasé ayer con Marte. Las cinco horas que le llevó a mi impresora 3D componer en PLA color naranja un objeto suficientemente sólido que representa al planeta rojo y que Rosa podrá por fin tocar a sus anchas.

Foto de la impresora 3D haciendo la luna que está más o menos a la mitad.

Y en el momento de escribir esto, como se puede ver en la foto, he pasado a hacerle la luna. Y ya puestos le haré todo lo que pueda hacerle en este sentido tan práctico, didáctico y útil.

En un tiempo en que las cosas útiles brillan por su ausencia, me sigo quedando atónito de las buenas cosas que se pueden hacer sin ser necesariamente (como es mi caso) muy bueno. 😜 

Espero que a Rosa y a otras personas les sirvan estos modelos y el trabajo de Amelia y de muchas Amelias que en el mundo son.

#leysinde para finalizar el año

>Puede que este sea mi último post del año, y una vez más lo dedicaremos al controvertidísimo tema de los autores, los derechos de los autores y los derechos de los consumidores, y los cambios de modelos, y la 2.0 y el cómo constantemente nos alienan gobiernos que se dicen progresistas y demás.

Pero no se asusten los lectores: de una parte, con el párrafo anterior, con citar así por encima los puntos principales del asunto, ya me llega. Hay gentes que los desarrollan mejor que yo.
De otro lado, el artículo es corto aunque al final contiene copia de una carta abierta que he leído hoy y con la que me siento muy identificado.
Eso sí, va precedida de una serie de premisas que quiero dejar claras:
1.- NO SOY UN INTERNAUTA ni un DISCAPACITADO:
Porque todos navegamos por Internet. O al menos cada vez más personas lo hacemos, incluido el grupo ese de los que se separan y se autodenominan creadores. TODOS somos la internet y parte de la sociedad. Lo que pasa es que en estos tiempos revueltos, los revolvedores de siempre lo mezclan todo y hacen que el término INTERNAUTA parezca como navegante y éste como pirata, ladrón de todo lo que de bueno tiene la dichosa cultura.
Y no soy discapacitado. Ellos pretenden que sigamos siendo DIS CIUDADANOS, y véanse las leyes que se aprueban y no se cumplen, incluyendo la ley de dependencia contra la pretensión de independencia, y demás. Soy diverso, como lo son todos ustedes que me leen. Todos somos parte de la red que forma la humanidad. Y no: no es que todos seamos iguales; todos somos diversos. Y una de las características de estos nuevos tiempos debería ser en consecuencia la customización universal en vez del “café para todos”.
2.- Pago mis impuestos y la cultura que recibo.
Mis padres pagaron por mi educación y yo he pagado por la cultura que he querido recibir. No veo justo que mi peluquera le tenga que pagar a Alejandro Sánz porque encima yo no le aguanto mientras me corto, lavo o tiño. No lo considero cultura en sí mismo ni a él ni a su trabajo. Es parte del mundo musical y punto. CULTURA debería reservarse para otras cuestiones. Y nombro solo a Alejandro Sánz porque es el último que se ha levantado en su pedestal y se ha puesto a insultarnos a todos profusamente. Supongo que a estas alturas gentes como Rosario FLores, a la que tampoco aguanto con las versiones eternas de su hermano en la pelu, debe estar ya muerta de hambre por la piratería.
3.- Nunca he pagado tanto por la música como ahora.
Me gasto 10€ mensuales, 120€ anuales en Spotifi para escuchar lo que quiera y donde quiera. Ese dinero también va para Alejandro y Rosario y todos los demás, y es una forma nueva de hacer las cosas bien. Si divido el número de discos que hay en mi casa por los años que tengo, jamás me he gastado ni 120€ ni ninguna cantidad similar incluso aplicando criterios de economía no muy complejos.
Me niego a pagar por los medios que contienen la música haciendo ricos a unos intermediarios que además son los que colocan las popularidades según criterios puramente económicos nada culturales y más que arbitrarios.
4.- Voy al cine y pago por ver las películas.
Lo hago desde pequeño. Y siempre he querido pagar por ejemplo los DVDs de las pelis y he alquilado en videoclubs y ahora pago cuotas por ver lo que quiero y cuando quiero en la red.
Así que no creo que haga falta que los amos del progreso, los recalcitrados recalcitrantes de la movida de los 80, vengan ahora a legislar la alienación como se está haciendo ahora.
La batalla la tienen perdida pero desgraciadamente dejarán muchos muertos en el camino.
Y ahora reproduzco esa carta abierta con la que me siento totalmente identificado.

CARTA ABIERTA

A los creadores,

Del mismo modo que yo no tengo ni puta idea de cantar, ni de actuar, ni de casi nada que tenga que ver con la Cultura y el Arte, vosotros estáis más perdidos con esto de Internet que Wally en el Calderón.

Os voy a contar un secreto: la gente sí que paga por descargarse vuestras pilículas, canciones, libros… Bueno, no todos, pero sí la mayoría. Pero la pasta se la llevan otros. ¿Cómorr? ¿Quiénes? No, no son los webmasters de las webs de descargas, esos se forran con la publi, pero no reciben dinero de los usuarios.

Empezaré por explicaros cómo funciona la cosa. Supongamos que quiero ver Los puentes de Madison. Quiero verla esta noche, con la parienta, acurrucados en el sofá, mientras nos zampamos una pizza. ¿Qué hago? ¿Salir al videoclub a buscarla? Hummm… Va a ser que no tengo ganas.

Lo que hago es meterme en una de las páginas esas piratas que tanto anuncian ahora en la prensa (LOL), la busco, la encuentro en buena calidad (DVDRip, HDRip) y pillo los enlaces. ¿Los enlaces? WTF? Verás, amigo creador, la peli ha sido troceada y subida a un servidor para compartir archivos. Por eso necesito los enlaces a cada uno de estos trozos, para bajarlos, juntarlos y así tener “mi” peli.

Llegados a este punto, se me plantean dos opciones: Puedo bajar cada pedacito de uno en uno, lentamente, con esperas entre uno y otro, teniendo que meter los pesados códigos de verificación cada vez… O puedo pagar y bajarme todos los trozos del tirón, a la velocidad que dé mi ADSL, sin calentarme la cabeza.

Pues nada, reconozco que soy uno de los millones de pijeras que paga por bajar películas usando los enlaces de los sitios piratas. Vuelve a leer la frase anterior, que es importante. Me gasto 60 euros al año, sólo para bajar cosas de ese servidor. Eso son 5 euretes al mes, ¿no? Por 5 euros al mes, tengo “tarifa plana” para descargar lo que quiera a la velocidad del rayo. Bueno, del ADSL español, que es tercermundista, pero eso es otra historia.

OK! Pero, espera, es que, a veces, los de las webs bucaneras suben los trocitos de marras a otro servidor. Y, como bien sabes, soy un pijeras, así que no tengo una cuenta, sino dos, una en cada servidor, por lo que no son 5 euros al mes, sino 10. Eso es lo normal. ¿A que no lo sabías?

Millones de usuarios pagando una “tarifa plana” de unos 10 euros mensuales por bajarse vuestro trabajo. Evidentemente, hay otros muchos que, con tal de no aflojar un pavo, prefieren estar bajando los enlaces uno a uno, tardar muchas horas más en tener la peli o incluso no poder verla. Pero ratas, amigo creador, siempre los ha habido.

Éstos últimos son los que dicen que si “la cultura es gratis”, que si “todo debe ser gratis” y todo el rollo.

Y ahora te estarás preguntando, seguro: ¿¿¿Y por qué coño nadie me había informado de esto???

Ahora te lo explico, pero antes… ¡¡¡Tachán!!!

LA SOLUCIÓN AL PROBLEMA

Es tan sencilla como pillar a alguien que entienda de Internet, Google por ejemplo, y hacer con ellos un portal (o varios) donde esté todo el contenido que la gente busca. Igual que está en las webs piratas ahora, con su caratulita, su sinopsis y, por supuesto, sus links para bajar o ver en streaming lo que el usuario desee en cada momento. Una vez hecho esto, se dan dos opciones, como en los portales porno (recuerda, el porno siempre va tres pasos por delante):

Opción 1, para pobres y tacaños. No pagan un duro y tienen acceso al contenido, pero con calidad sólo aceptable, velocidad limitada, etc. Más o menos como ahora cuando no pagan.

Opción 2, para gente normal. Pueden ver lo que quieran, en calidad superguay, sin limitaciones de ningún tipo, a cambio de una cuota mensual o, para el que sólo quiera algo de vez en cuando, un micropaga (un sms, por ejemplo).

Además, para empezar con buen pie, montáis una reunión con los webmasters piratas, os los lleváis de putas y los convencéis para que, en lugar de seguir como hasta ahora, se hagan afiliados de vuestro portal, a cambio de una comisión sobre ventas y, además, se sigan quedando con lo que saquen de su publi.

Aquí acaba la piratería en este país. Al menos, casi toda.

Vale, habría que ver la cuota, ponerse de acuerdo las productoras, creadores y toda la basca. Pero eso son detalles. Y, como me enseñó un buen amigo director de cine, los detalles son importantes, pero sin el argumento no es bueno…

Unos párrafos más arriba, nos había quedado una pregunta pendiente: “¿¿¿Y por qué coño nadie me había informado de esto???

Verás, amigo creador, en el camino de comprar a un DVD, a suscribirse al portal y bajar cosas legalmente, sobran muchos intermediarios. Es triste, pero sobran. ¿Y no se puede hacer nada? Pues va a ser que no. Yo, el usuario medio, ya no quiero un DVD, ni aunque me lo regalen, así que imagina pagando… Yo quiero ver esa peli, esa serie, escuchar ese disco ahora mismo. Y, para esto, sólo es necesario que exista dónde poder hacerlo.

Ahora mismo existen muchos sitios que me ofrecen lo que quiero, pero son piratas. A mí eso no me parece bien, yo prefiero que lo que pago te lo lleves tú, que cobres por tu trabajo. Así tú tendrás tu sustento y yo me sentiré mejor. 🙂

Mi consejo es que cambies el chip y te informes de cómo funciona Internet con alguien que de verdad sepa y no sea parte implicada. Eso también va para el Gobierno. ¿De quién fue la idea de meter a hacer leyes de ese tipo a alguien que no tiene ni idea del tema y que, además, representa a esos intermediarios que sobran? Por cierto, señora Sinde, su última peli, la de Malena Alterio, la amiga loca y el bebé, me gustó mucho. De verdad.

Pero que este asunto lo maneje alguien afín a la SGAE es como dejar que Farruquito se meta a dirigir la DGT. No pué ser.

Por cierto, yo estoy en contra de la piratería, creo que es justo que los creadores cobren por su trabajo y no opino que todo sea gratis; pero también estoy en contra de la llamada Ley Sinde, porque es peligroso poner en manos de una parte la decisión de cerrar un medio. Sí, ya sé que se van a limitar a las webs piratas, pero las leyes no se pueden basar en la hipotética buena intención de los encargados de ejecutarlas.

Llegados a este punto, puede que os haya abierto lo ojos, que ahora penséis, como yo, que la mejor forma de eliminar el pirateo es hacer que sea simplemente peor opción para todos (usuarios y webmasters).

O también puede que sigáis pensando que hay que seguir haciéndoles caso a ésos que no os cuentan las cosas como son, unos porque saben que son prescindibles, otros porque en su estulticia aún creen no serlo. Puede que hace unos años esa misma gente te hiciera ser lo que eres, ganar mucho dinero; pero no sé si eres consciente del daño que te hacen ahora, con sus mentiras, tanto a tu imagen, defendiéndolos lealmente en tu ignorancia, como a tu bolsillo.

Ah, que no se me olvide: Aunque aprobaran mil leyes Sinde, de ese modo nunca se podría parar la piratería, porque hay cientos de recursos para saltarse los bloqueos de cualquier tipo. Pero eso es otra rollo que espero no haga falta contar, ni mucho menos demostrar nunca.

De ti depende. 😉