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Receta de Patatas Revolconas

Foto de mis patatas revolconas en la olla

Me salen de vicio 😉 

Introducción necesaria (o no) 😉

La primera vez que probé las patatas revolconas, lo hice en un pueblo de Salamanca, cuyo nombre no cito por respeto a la nación o mejor a las personas ciegas que me siguen, cuna de algún líder cuasi espiritual de la Institución supersónica (CONCORDE ¿les suena y les gusta el juego de palabras? JEJE ).

…Y me gustaron. Desde entonces se me fue quedando el gusanillo de hacerlas y he leído varias recetas y comentarios, las he probado en muchos otros sitios, incluido el otro día en el Restaurante del Congreso de los Diputados, pero como que no me decidía a ponerme el delantal para hacerlas.

Esto del Congreso me ha picado definitivamente y estos días de reflexión crítica con recuperación presupuestaria conducida por Don Mariano (mexan por nos e temos que decir que chove) y don Cristóbal Gárgamel Montoro, me he esmerado en experimentos y en lectura de recetas.

Me he encontrado desde las de Gallina Blanca, que no enlazo porque me parece un crimen echar caldo de carne de esa clase en un plato tan español, pastoril, taurino y Salmantino, aunque en otras regiones se hace también, hasta las que llamaría “pijas OSEA”, más bien tirando a lo que comí en el Congreso de los Recuperados Diputados, que tampoco enlazo porque me parecen bastante LIGHT y esto es un plato de mujeres y hombres fuertes ¡Qué demonios! 😉

Total: Como quiera que tengo un delantal en el que está escrita la mejor forma de hacer pulpo a la Gallega o “A Feira”, que se dice, cosa esta que no tiene que ver con las patatas revolconas más que por el hecho de ser un delantal, me he metido en la cocina a realizar esta receta que, como todas las sencillas, puede salirnos rematadamente mal y nada parecida a la que sueña nuestro paladar pero que a mí, gran cocinero como es sabido, me ha salido a la segunda. ¡Y como quiero!

Contribuyo con esta pues, a las miles de recetas de PATATAS revolconas que en el mundo 2.0 son, eso sí advirtiendo: Las mías son las mejores. 😉

Ingredientes para 4 personas

  • 4 patatas medianas
  • 4-5 dientes de ajo grandecitos
  • 1 choricillo ahumado de esos de freir
  • Panceta ahumada si es posible
  • 1 pimiento verde mediano
  • Sal
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • Laurel
  • 1 cucharadita de pimentón dulce (de la Vera siempre mejor)
  • media o menos, cayena o bien una pizca de pimentón picante (de la Vera también)

Preparación

En una olla con agua, sal y dos hojas de laurel, se cuecen las patatas peladas y troceadas en dados grandes.
Es bueno cocerlas un poco más de lo normal, sobre todo si son Gallegas, que lo aguantan bien. Las patatas malas pueden hacerse puré, y no conviene ahora que eso ocurra. Sería mejor en este caso dejarlas justo al punto.

Se escurren y resevan las patatas. Mientras tanto o después, se echa el aceite en una sartén. Se calienta y luego se baja mucho el fuego.
Se corta el chorizo y la panceta en cubitos pequeños y se fríen despacio hasta que estén dorados pero no quemados.
Se retira el chorizo del aceite y se frie el pimiento cortado en trozos pequeños. También esto se hace con el fuego bajo para que no se arrebate y suelte bien su jugo. (mucho mejor que el caldo de carne).
Se retiran los pimientos. Se ponen a freir muy lento los ajos cortados en láminas no muy finas. Interesa luego poderlos machacar a la hora de hacer el puré.
Se apaga el fuego si es eléctrico o se baja muchísimo si es de inducción o gas, y se echan la cayena o el pimentón picante, y el dulce. OJO en esta operación: El aceite demasiado caliente quemará el pimentón y arruinará por completo el plato y su color que será marrón en vez de rojizo, y sabrá a rayos en vez de a lo que tiene que saber.
Se revuelve bien, se vuelve a incorporar el pimiento y el chorizo, panceta o ambos, según se haya hecho, y se vuelca todo sobre las patatas, que una vez escurridas han vuelto bien a la olla, bien al recipiente donde las vamos a servir.
En caso de ser poco diestro en la cocina o ser persona ciega, para esta última parte recomiendo más la olla que el recipiente porque el puré se hace mejor.
NOTA: Es importante reservar como un tercio de las patatas cocidas en un plato por razones que se explicarán seguidamente.
COn un tenedor, se va realizando un puré que debe ser grueso y de trozos grandes. No se trata de hacer una crema ni un puré de patatas al uso sino un aplastamiento y rompimiento del conjunto en el que solo permanecen sólidos los trozos de chorizo y/o panceta, siendo el resto una plasta. Se puede corregir con un poco de agua caliente en caso que veamos que está demasiado espeso. Cuando se considera que el puré tiene la consistencia adecuada, se añaden las patatas que reservamos y se aplastan pero menos. De esta forma no solo encontraremos tropiezos de chorizo y/o panceta sino también patatas ricas a medio deshacer.
Finalmente, si el puré se ha hecho en la olla, se pasan al recipiente donde se van a servir.
Es un plato fuerte y delicioso y puede ser una buena tapa o aperitivo que casa con vinos tintos o ¿por qué no? con una buena cerveza.
Es, como decía, un plato de pastor o campestre. Si se come mucho es pesado.

Algunas cosillas más

EL picante puede ser prescindible si los comensales no gustan de él.
He probado pimientos verdes y amarillos, y me han gustado las dos variantes.
He visto hacerlas sin picante y comerlas acompañadas de guindilla como se hace con el cocido y otros platos.

¡A disfrutar!

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