Archivo de la etiqueta: homenaje

Homenajillo a Ángel Tena

Me  pidieron un texto para un homenaje que dedicaron el lunes 23 de Junio a Ángel Tena, un tipo ilustre para mí donde los haya. Y aunque tiempo ha que le había perdido la pista, mi recuerdo se sintetiza un poco en estas líneas que, no pudiendo yo asistir al acto, han leído como colaboración.

 

“Hablando de la ONCE, Eran cinco cañas ¿no?”
 
Titulo así este mensaje en ausencia, dado que me es imposible participar con vosotros en este homenaje al bueno de Ángel Tena. Y aunque lo parezca, no es un título frívolo, ni mucho menos.
Proviene de mis primeros recuerdos de Ángel a principios y mediados de los 80. Yo no coincidí con él en los colegios por cierta diferencia de edad.
En aquellos tiempos, en aquél otro barrio de Chueca, siempre tan entrañable y tan diferente entonces a lo que hoy es, entrando por la calle Barbieri hacia el metro y en la acera de la izquierda, siempre hubo un gran bar, atendido por gentes diversas. De hecho el local sigue ahí y con su misma arquitectura, que no su misma decoración.
La frase viene de esos tiempos de grandes veladas con Antonio Vicente Mosquete, Fernando García Soria, Marcial Puebla, y tantos otros que sonamos menos. Ángel compartía entonces esas veladas, tertulias y farras siempre sanas y siempre agradables.
Y en aquellas tertulias se reparaba el futuro inmediato de una ONCE que todos veíamos que teníamos que ayudar a cambiar; a pasar de época, a ser otra cosa siendo la misma: una organización de ciegos, para ciegos, pero encuadrada en un mundo ya diferente, de derechos y libertades que ni las personas ciegas ni las instituciones habían disfrutado desde el advenimiento de la dictadura en 1939.
Y aunque por aquellos tiempos manteníamos debates en grupos políticos ya en ciernes y algunos constituidos, como en todas las épocas, la verdadera manifestación de ideas, debates y controversias se producía en los bares.
Ángel, de una capacidad intelectual inconmensurable, culto en toda la extensión de la palabra, solidario y compañero, animaba aquellas tertulias. Dado que cada uno teníamos nuestro papel, el suyo era en muchos casos recordad la entrada de aire y ausencia de amarillo líquido en los vasos o jarras de rigor.
De ahí que, se hablara de lo que se hablase, su frase favorita para animar el tema solía ser: “Hablando de (póngase aquí el tema que fuese), eran n Cañas ¿no?” siendo n un número entero que representaba certeramente el número de personas que en ese momento compartían la tertulia y habían pedido cañas en algún momento.
He paseado los centros de Madrid con Ángel muchas veces por aquellas épocas. En orden cronológico, lo he dicho muchas veces, mi abuelo, por gran entendedor de mecánicas varias en su día, y Mari Carmen Bonet y Ángel Tena, tienen toda la culpa de que aún hoy siga en mis trece tecnológicas, ya imprimiendo Braille en 3D y regletas para personas que no se las pueden pagar, ya investigando siempre sobre las ventajas que las TIC pueden traer a nuestro colectivo.
Angel me presentó el primer ordenador que vi en mi vida, un terminal tonto de IBM en Ramírez de Arellano. Ángel me animó a presentarme el año siguiente al curso de COBOL que IBM impartía en colaboración con el CERPI.
Ángel me siguió animando cuando, luego de presentarme, 24 personas para 6 plazas, fui excluído por la psicología, curiosamente era el Padre de José Luis Lorente quien dirigía el tribunal, y fui calificado de poco apto para la informática.
Ángel me explicó la física como nadie, muchas veces con vasos con líquidos en vez de fórmulas.
Y seguí viendo a Ángel cuando fue responsable de los primeros pasos informáticos de la ONCE, le seguí compartiendo como amigo. Y pasaron los años.
Y como pasa muchas veces, diría que sobre todo en estas grandes ciudades, fui perdiendo el contacto hasta ni siquiera tenerlo. Solo noticias de mi amiga Vicky, común a los dos y vecina suya, que me contaba cosas de su vida pública.
Pero recuerdo a Tena como alguien super entrañable, culto, inteligente, hábil en la dialéctica, de buen hablar y buen estar. Y no es persona de las que pasan por la vida de forma indiferente. Es alguien vivo en mí, en mis recuerdos y en mi historia.
Por eso, participando así, en modo escrito de este homenaje, acabo como inicié.
“Hablando de Ángel Tena, eran unas cañas ¿no?”

Post visto 694 veces.