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Lavadoras y otros sufrimientos

¿Personas al servicio de la tecnología?

Sigo asombrándome cada día de cómo las personas nos adaptamos a la tecnología que algunos, pensando en no sé qué cosas, diseñan para los pobres mortales. Y me asombra mucho más que no hagamos asociaciones ciudadanas para obligar a estos diseñadores a que hagan las cosas pensando en la normalidad de las personas, y no en nadie más que en ellos o bien en el hombre o la mujer perfectos.

No pretendo un 15M o 20J o 25 de Juliembre, para alzarnos en protesta contra estas cosas. Para esos movimientos ya hay causas más concretas o políticamente más protestables.

Tal vez estas cosas de las que voy a hablar, estos “sufrimientos”, son más motivo del trabajo paciente de personas y organizaciones que nos ocupamos, entre otras cosas escribiendo artículos, de intentar revertir la situación y pasar de “Personas al servicio de la tecnología” a “tecnología al servicio de las personas”.

Una de las cosas que me asombra, entre muchas otras y que suelo poner como ejemplo es la propia arquitectura o ergonomía de las lavadoras en Europa: Son de carga horizontal y quedan casi a la altura del suelo los bombos o cestos donde se echa la ropa. Además, al ser horizontales, no es posible ir hacia ellas con un cestillo y volcar toda la ropa sucia sino que hay que ir poniendo casi prenda a prenda. Y, claro está, acucliyarnos o arrodillarnos frente a la diosa de la limpieza textil.

Y ya casi desde abajo, si nos es posible, programarlas. 

Con nuestras secadoras pasa exactamente igual: de rodillas ante el milagro del secado.

Desconozco cómo se van adquiriendo estas costumbres de diseño y también por qué los usuarios no protestamos enérgicamente ante la situación planteada: Madres embarazadas, personas mayores, personas con discapacidad… tenemos que hacer posturas casi de baile si queremos introducir la ropa de pie porque  el bombo o cestillo nos queda demasiado bajo. Y si no podemos hacer la consabida genuflexión, pues lo llevamos francamente claro.

En mis viajes a la zona Americana en general, he tenido oportunidad de ver muchas veces las lavadoras de carga superior que allí se usan. Generalmente sobre ellas hay una secadora, de carga horizontal pero a una altura de más de un metro con lo que, primero, la ropa es fácil de volcar en la lavadora y segundo, cuando la lavadora termina basta con coger la ropa y subirla a la secadora.

Por supuesto que este sistema tiene también algún problema, tal vez el tener que asomarse y agacharse un poco para agarrar la ropa que se quede en el fondo, y algún otro que ahora no se me ocurre. Pero a mí, y pienso que a muchas personas, nos resulta mucho más fácil tanto echar la ropa como programar la lavadora con los botones que quedan junto a la tapa.

Las primeras veces que volvía de estos viajes, preguntaba por acá en las tiendas si había tales artilujios. En casi ninguna los tenían, donde los hay son prohibitivos, y además la respuestas de los dependientes suelen aludir a que las lavadoras americanas son peores, que destrozan la ropa, que no se me ocurra comprar eso…

Es solamente un ejemplo ilustrativo de cómo hemos de adaptarnos a tantas cosas, pero hay más y cito algunos brevemente:

El teclado QWERTY, el AZERTY y cualquier otro basado en ergonomía. Hay largas historias y muchas acerca de cómo y por qué se inventaron estos teclados. Pero no es ahora el momento de que me pierda en ellas. Lo que quiero reflejar en este apartado es que, siendo los QWERTY teclados diseñados para escribir con diez dedos y en posiciones determinadas, los estamos ahora reproduciendo en pantallas de móviles y tablets en donde la ergonomía es tan diferente que este tipo de teclado no es práctico y es lento, causando además problemas en las articulaciones de las manos.

Hablando de esto en algún encuentro sobre usabilidad de telefonía y movilidad, se me contaba, hace ya más de 10 años, que el poner esos teclados era para que a la gente les “sonaran” y no rechazaran los móviles.

A lo que ya no sabían responder era a cuando les preguntaba por los teclados T9; ya saben: adaptar las letras a las teclas del teclado numérico, ni a por qué los teclados numéricos del teléfono y los de las calculadoras llevan los números cambiados excepto en la fila central.

Por aquella época, en el colmo de hacerle a la gente la vida fácil y que se acostumbraran a los móviles, NOKIA sacó un modelo con el teclado circular, remedando a los viejos discos de marcar donde uno ha hecho tantos malavares cuando trabajaba de telefonista siglos ha 😀 .

Los teclados T9 han sido responsables de muchos daños y han dado trabajo a muchos traumatólogos, sin duda alguna.

Aquí estamos todos adaptándonos y más si somos diferentes y escapamos un poco o mucho de la normalidad.

Como persona ciega, me he tenido yo que inventar el cómo, por ejemplo, adaptarme el horno y la cocina de inducción de mi casa, donde cambié hace poco. Ya no hay placas con mandos físicos, los mandos digamos que virtuales están bajo el cristal, sin marca alguna, y tampoco las superficies de calor disponen de estas marcas.

Así que, a buscarse la vida con un manitas que nos ponga marcas de algún tipo y, por supuesto, a aprenderse de memoria lo que pasa en cada pitido, si la cocina lo tiene, ya que las pantallas ni hablan ni dan orientaciones que nos sirvan. Y por supuesto, calcular con dedos las posiciones en que tiene uno que poner las sartenes ollas etc.

También estuve en encuentros donde acudían fabricantes de este tipo de electrodomésticos. Normalmente contestaban hace algunos años que hacer adaptaciones para personas ciegas o sordas o así, costaba mucho dinero en investigación; que si lo pagaba la ONCE pues que ya se vería. ¡Cuántas cosas malas se hacen en nombre de la ONCE! 😉 

Habría miles de ejemplos: desde el espacio en los aviones (roguemos a Dios todopoderoso porque  algunas compañías Low Cost no nos hagan volar de pie dentro de poco para que quepamos más en un avión), hasta las escaleras sin derecho a rampa ni ascensor, pasando por muchísimas cosas.

Pero prefiero dejar aquí esta historia y continuar con un siguiente artículo, algo más optimista que llamaré “Los cuatro palos de la baraja tecnológica y otras hierbas.

En cualquier caso, animo al lector a que trate de protestar cuando algo no le guste y buscar algo que se le adapte más y hacerlo saber en los foros adecuados, que ahora pasan por twitter, comentarios negativos en FaceBook o en la tienda donde se compró el artilujio, y que tomen cualquier medida para librarse de la tecnología alienante y buscar tecnología que realmente nos potencie.

NOTA FINAL:

👏 👏 👏 para los 8 de Mayo

La última vez que hice una presentación en la que citaba este ejemplo de las lavadoras como paradigma, me costó bastante tiempo encontrar una foto de un hombre metiendo la ropa en la lavadora. Afortunadamente, las cosas van cambiando. 

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