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NO ME LLAMEN EMPRENDEDOR

¿He contado alguna vez que en mi cole era el vago?
Pues sí; lo era.
Realmente pasaban otras cosas por mí que desde luego no tenían que ver con la cantidad de trabajo que pudiera realizar por minuto. Y ahora que lo escribo, no sé cuál es el parámetro por el que las autoridades educatibas del tiempo que me tocó vivir en ese nada añorado centro militar donde me intentaron deformar, medían el grado de vagancia de los individuos.
Ciertamente en ciertos temas, los educadores y clasificadores de mi tiempo se adelantaron algo a la era digital, puesto que, simples como eran, se limitaban a calificar a los alumnos en un grupo y si opuesto: Ciegos totales y videntes, normales y sub normales (esta era una clasificación altamente religiosa supongo porque la solía hacer la Superiora del centro), vagos y chicos buenos.
Yo tenía varios problemas en mi haber:
Era ciego pero espabiladillo, por ser sin duda de segunda generación de familia de personas ciegas.
Otro tema era el saber leer. Yo leía desde los 2 años y medio y a los 6 y medio, edad en la que hice la mili, era momento de empezar con la cartilla Braille a aprender. Y claro, a mí me aburría mucho.
También se me daba demasiado bien la música y algo fuera de lo normal: NO me interesaba para nada el fútbol.
Tal vez todas estas características me llevaron a ser calificado de vago. Y era esta una calificación negativa, claro.
Tal vez por eso, y reconociendo que el teatro no se me daba mal tampoco, para acabar con mi vagancia, fui, en mi primer año de estancia en el internado (allá por 1966 o 67) uno de los actores de una comedia de la Galería Salesiana, cuyo nombre no recuerdo, pero cuyo protagonista se llamaba Carlos Miranda, vago y travieso mozo al que en una noche de sueño le venían a ver varias virtudes que comparaban su nivel, bajo en todas, con el de los mejores de la clase, alto y glorioso.
Y fui agraciado con representar nada menos que a la voluntad, justo lo más opuesto que encontraron a la vagancia. De la Galería Salesiana solo he encontrado su historia y no las obras en PDF ni siquiera referencias a esta que representé como VOLUNTAD, pero recuerdo perfectamente mi vestido, túnica griega con sandalias, pelo largo y laurel. Y ese recuerdo me quedó más grabado que la propia historia o que la diferencia entre vagancia y voluntad.
Y, miren cómo son las cosas, a lo mejor acertaron en su calificación porque de tanto convencerme a mi mismo de que no soy vago, no he hecho en la vida que llevo hasta ahora más que emprender, aprender, enseñar e intentar construir, con reglas elegidas por mi de entre las que educación, cultura y experiencia me han ido poniendo al alcance.
Hoy, que España vuelve a tomar tonos grises como los de los 70 (nos falta una “Karina” que nos alegre la vida en una renovada EUROVISIÓN) me enfrento curioso al fenómeno inventado por LA SUPERIORIDAD del tiempo que corre y vuela: EL EMPRENDIMIENTO. No sé si es que los políticos están hartos de abrazar niños y han cambiado emprendedores por chiquillos, desconozco si será algún secreto código aportado por la mismísima Vírgen del Rocío a nuestra Ministra Bañez para que la gente se auto emplée y por tanto no aumente el paro o algo así, el caso es que la MADRE SUPERIORA de este cole en que España se eestá convirtiendo, donde si sabes leer es mejor que te largues a Laponia, donde si produces tu propia energía te multan, donde si piensas estás mal visto y si no piensas eres tonto, donde si no eres mediocre tienes por fuerza que ser sospechoso de algo,  donde si  eres “pera con manzana” y no manzana con manzana o pera con pera como que no vas a tener derecho a nada dentro de poco, donde si no tienes pasta no estudias ni ahora puedes ser albañil tampoco por mor de la dichosa burbuja, donde si EREs o no EREs pasa a ser cuestión política, donde los políticos de moda han dejado en mantillas a la prensa rosa y el rosa se ha vuelto MAGENTA, ha decidido dividir a la población entre emprendedores y no emprendedores.
Y todo el día se lo pasan dándote consejos para que emprendas, se abren oficinas, cuentas de Twitter FaceBook, más oficinas, webs y sitios especializados, más sitios y más especializados, lugares donde hay que conocer terminología inglesa y/o políticamente correcta, todo este lío encaminado a que emprendas. Y si no emprendes como que pareces idiota.
Lógicamente el mundo actual tiene que estar lleno de emprendedores porque empleo, lo que se dice empleo, como que hay poco. 
Como en esta segunda vuelta gorda de ciclo yo no voy a pillar la túnica ni a dejarme el pelo largo para aconsejarle a Miranda que sea más hacendoso y voluntarioso ni tampoco me creo ciertos cuentos ni aunque sean Chinos, y mira que a los CHinos les va de vicio en este río revuelto, voy a ser algo más pasivo, algo más vago y continuaré haciendo lo que he hecho siempre: Perseverar, sembrar, construir y tratar de pagarle a este campo hermoso que es la vida, lo que ella me da a mi, en justa reciprocidad.
Y en esta tarea de eLabriogo o labriego 2.0 Snow Captus, o como se tenga que llamar mi versión, que es lo de menos, intentaré huír del eterno campesino al que ya escuchaba en tiempos de mis abuelos quejarse de que si la cosecha no llegaba a tiempo, que si hacía mucho sol, que esto y que lo otro.
Si a uno le gusta el campo, lo importante es el trabajo, y si a uno le gusta la vida, lo importante es vivirla. Lo demás, y ello incluye ideas pre fabricadas, modas, modismos, dineros, coches y demás familia, es tan sumamente accesorio que puede despreciarse.
Ruego pues al respetable que me llamen Enrique, y me agrupen si es posible en el equipo de la BUENA GENTE, aunque no me guste el fútbol, y eso sí, por favor: NO ME LLAMEN EMPRENDEDOR que me parece que soy VAGO. 😉

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VARELALIA_PODCAST #16 – #CATS_MAD 5 “Empresas para las personas”

Corría el mes de Junio, y aún corría poco porque era el día 13, cuando celebramos, y digo celebrar porque cada día más este evento es una celebración, el #CATS_MAD 5. En este podcast, que he tardado un poco en publicar porque he estado especialmente liado, se recoge toda la intervención de Federico Traspaderne, acerca de por qué montar proyectos empresariales pensando en las personas. Otro motivo más para pensar que somos buena gente; que podemos construir aunque en este momento, en este país y con alguna de la gente que nos rodea, parezca imposible.
Más información sobre el acto en la web de F_T_S.

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