#manifiesto. Enésima reflexión

Dice @palomallaneza al inicio de un artículo de hoy en El País cultural:

“Hablar sobre rumores y torear de salón opinando de la renovada propuesta del Ministerio de Cultura sobre la Comisión de Propiedad Intelectual y sus cierres de webs, es como ser la protagonista de una novela de Dan Brown e ir buscando los símbolos en plan augur milenarista. Sin un texto al que agarrarse me veo obligada a seguir las señales que me lanzan desde el Consejo de Ministros para resolver el enigma.”

Aconsejo la lectura del artículo completo, puesto que la opinión siempre documentada de persona experta en leyes y en tecnología, siempre es de interés, y más si es de Paloma.

No es hoy, comparto con ella, día para hacer sesudos juicios de valor sobre algo de lo que no tenemos aún demasiados datos, y realmente yo no tenía pensado escribir nada sobre el controvertido tema que ya en twitter etiquetamos como #manifiesto.

Lo malo es que ayer escuché a la Ministra Sinde en la Cadena SER, y a la periodista que dirige el programa, Ángels Barceló, y a muchos tertulianos (de estos que en tantos temas torean de salón y en internet ni siquiera pueden pasar del burladero), y… bueno; ¡que uno es latino leche¡

En este bipolarismo enfermizo que nos estamos dando, SOCIALISMO VS POPULARISMO y nada más, parece más propio de los últimos el organizar medidas tan impopulares como las que se están comentando estos días por la red, pero la política, al menos la actual, está dándonos sorpresas todos los días, y héte aquí que son los socialistas, los viejos defensores de derechos muy fundamentales, quienes ahora nos vienen con estas. Pero tal vez nos vienen porque gobiernan ahora; nunca podremos saber qué habrían hecho los populares ante la presión de “la industria”.

Desde la perspectiva de mis 50 años y habiendo vivido muhchas; muchas cosas, incluyendo revoluciones poco revolucionarias, engaños institucionales, bejaciones colectivas y muchas otras como digo, creo que lo peor que se puede hacer es negar la evidencia y pienso que hoy por hoy, casi habría que pedirle a la sociología e incluso a la antropología social que viniera en nuestra ayuda.

Las cosas se crispan, y bajo la crispación no se actúa de forma razonable. Pero ¡OJO!: están crispadas por todas partes. Y además estamos bipolarizando otra vez más el tema.

De un lado, del de los oficialistas, podríamos contar:

A la dichosa “industria de la cultura”. Bien: hay muchos que no pertenecemos a esa industria por mucho que nos consideremos cultos. Somos tan creadores como los que se dicen ser creadores y como los que falsamente invocan el derecho constitucional (que parece no serlo) de la propiedad intelectual. Yo he hecho cine, televisión, radio, escribo muchas veces en este blog, soy autor de muchos artículos, he colaborado en muchas publicaciones, y realizo muchas otras acciones que podrían ser dingas de derechos de los invocados. Incluso hago música. Y además me considero culto e incluso intelectual (ya hablaré más tarde del término), en el mejor de los sentidos. Y para nada comparto ciertos planteamientos de pensamiento único y de café para todos, que parece propiciar el actual gobierno.

A la SGAE: Este es el elemento más crispante de todos. Lo es, lo sabe, lo saben y lo siguen utilizando. No sé con qué fines se pretende esta bipolarización a ultranza, pero nada, nunca nada es por casualidad, así que de la SGAE podremos decir lo que sea, puede servirnos para desfogarnos, pero, como sigo diciendo, es mejor no crisparse y sobre todo “no entrar al trapo” de las crispaciones propuestas. Ahí está como elemento altamente distorsionador.

La “intelectualidad” o “la cultura”: Aquí tampoco hay que crisparse. Como yo mismo declaro de mí dos párrafos más arriba, también yo pertenezco a ese grupo. Una vez más, no caeré en citar acá la definición de la RAE o de la Wikipedia sobre “intelectual”. Sabemos bien lo que significa en estos días. Así que esa ptretendida separación de intelectuales, ese nuevo bipolarismo en el que alguien selecciona quién es intelectual, quién culto y quién pirata, tampoco es casual, y debe estar hecho con toda intención. Pero, como a Paloma Llaneza en el aspecto jurídico, a mí me faltan datos en el aspecto político y en la investigación que estoy llevando a cabo. No puedo asegurar, a día de hoy, qué puede llevar a la clase dirigente, a la clase política, a enfrentarse tan directamente con sus votantes.

Del otro lado estamos el resto: la gente tecnológica o no, que intentamos hacer avanzar el mundo, fuera de polémicas, políticas al uso, comisiones, reuniones, disposiciones, bipolarismos y demás. Esos que intencionadamente, creo que más por parte de “la industria”, pero bien asumido por los políticos, somos tildados de antisistemas, de piratas, esos a los que se nos atribuye que nuestro único interés en la vida es copiar canciones para matar de hambre a Rosario Flores y a Ramoncín, que el pobre está cada día más delgado y a quien además no invitan ya a tantas tertulias. Seguro que de eso tenemos también la culpa los que NO somos intelectuales.

Tampoco conviene acá crisparse. Naturalmente, por la redacción y como se ve, claramente me coloco en el grupo de la gente que tratamos de pensar por nosotros mismos, siempre que sea posible. A mí tampoco me gustan los seguidismos a ultranza, por mucho que “la industria” y los políticos, sigo sin saber las razones, se empeñen en volver a crear esas famosas y malhadadas “dos españas” de toda la vida.

Yo, para no crisparme, a parte de acudir a los datos cuando los hay, de esperrar pacientemente, de tratar de mantener la calma aún a pesar de escuchar ya no solo a la Ministra Sinde en la SER sino a los tertulianos y principal entrevistadora, de escuchar eso de que “la medida va dirigida a unas decenas o unas cien o doscientas webs”, me apoyo en la sociología: en estudiar dentro de mis pobres limitaciones, la evolución de la sociedad, al menos de la más cercana.

Hay muchas claves interesantes que seguro han sido ya comentadas en muchos artículos en la red que yo aún no he alcanzado a leer, pero la más importante, la que a mi juicio resume o engloba todas las demás es que el modelo social de occidente está cambiando y la clase poderosa, política, dirigente, empresarial y los que estamos acomodados en nuestra situación salarial, familiar y viviendo de acuerdo al modelo post Franquista que heredamos, “no nos queremos enterar, ye ye.”

Legamos a nuestros hijos unos ideales que les llevan a trabajar 18 horas para dormir 3 y pasar las otras 3 con la familia ideal, sin problemas, en el chalet ideal de la urbanización ideal, y tomar unas vacaciones ideales en la playa o montaña ideales, haciendo eso sí, algo de deporte bien vestidos “arregláos pero informales”, en la pista de turno, en el gimnasio de moda y con la mejor de las equipaciones.

Pero les hemos creado una sociedad en la que esos ideales son económicamente inalcanzables. Hemos creado, fomentado y desarrollado la sociedad mileurista. Así que nuestros hijos saben que con sus salarios jamás podrán acceder a todos estos ideales: las casas cuestan más que nunca, los alquileres más que las letras de hipoteca, la ropa es carísima, los estudios también, sobre todo los masters de prestigio realizados por las más solventes consultoras, y todo en fin, es inalcanzable.

¿Cuál es pues su salida; su escape para no suicidarse?

Supongo que muchos: Vivir en casa de los padres y no emanciparse como hacíamos nosotros, no preocuparse de ideales que les hemos vendido, pero sobre todo, su revolución es silenciosa, pero inexorable. Ellos son pobres, y tienen un futuro delante de ellos que solo pronostica más de lo mismo. De vez en cuando una crisis para asustar y depurar, y otra vez vuelta al modelo.

Estos y otros factores, están creando una sociedad que a nuestro juicio carece de ideales pero que los tiene, y tan fuertes como los nuestros por mucho que sean diferentes.

Hoy, la gente tiene tecnologías para comunicarse, para divertirse. Pueden salir por poco dinero, y si los bares son caros, organizarán botellones que nosotros debidamente prohibiremos porque no están de acuerdo a lo ideal. Los pubs y bares se han hecho para beber y divertirse y “la industria” necesita mantenerse. ¿Qué es eso de beber en la calle?

La gente se une alrededor de tareas tan grandes como crear el software libre. La gran idea fruto del conjunto de las ideas de todos, por las que se puede ganar; ganar dinero, prestigio y sobre todo, ganar la tranquilidad y la alícuota parte de felicidad que da el saber que se colabora a la mejora del mundo que le rodea a uno. Pero la gran “industria” se ha pasado años criticando este fenómeno y atacándolo con software propietario, ideado por personas que primero idean el problema y luego la solución que llevará al siguiente problema.

La Internet surge alrededor de la idea de la WEB, de Sir. Timothy Berners-Lee (todavía Tim para los amigos. Me pregunto qué habría pasado si en vez de nombrarle Sir por el invento, la Corona Británica le hubiera nombrado Pirata, por comunicar sistemas diferentes de marcas que tenían su propio copyright), y este fenómeno y su evolución, la comunicación universal, el libro de los libros, es el que está causando ahora todos estos quebraderos de cabeza a los que no saben entenderlo.

Berners-Lee sigue regentando el W3C, que lejos de venderse a “los grandes consultores solventes de toda la vida”, prefirió juntarlos alrededor de mesas de trabajo para establecer reglas de juego comunes para la red y así crear más negocio y prosperidad.

A pesar de lo cual, algunos de los grandes trataron de apropiarse de la red, inventando ya en el 1995 sus propios códigos y extensiones. Lo que les salió fatal porque ni siquiera las Instituciones Europeas o Norte Americanas lo acabaron permitiendo. Hoy, el mundo más avanzado, ya considera Internet un derecho.

Y así, burla burlando, hemos creado la “brecha digital”, para gastarnos ahora fortunas en cerrarla.

La gente empieza a pensar de otra forma, y sobre todo, cada vez son más; cada vez más los mileuristas, los inmigrantes de menos de mil euros, la gente que dedica tiempo de forma altruista a atender a otra gente, las ONG que suplen carencias del muchas veces caduco sistema imperante, y el modelo cambiará, se quiera o no. Nosotros nos moriremos y algunos, antes de morir, ya preferimos vivir la realidad de nuestro tiempo.

Emprendemos de otra forma; hacemos negocio de otra forma. Compartimos ideas que juntamos con las de los demás para crear sinergias beneficiosas para todos. Y sí; puede que estemos inmersos en la filosofía hacker, (1 2) expresión que a muchos intelectuales y tertulianos les asusta y la similarizan con piratería, pero estamos intentando transformar el mundo en un lugar más justo.

Es indudable el cambio que la tecnología está produciendo en nuestras vidas y en nuestras costumbres. Pero hemos pasado en poco tiempo, del rechazo por miedo, al control político absurdo “por que sí”. Quizás porque seguimos teniendo miedo; porque se tiene miedo a la gente que no parece tan facilmente manipulable como lo era en otros tiempos; gente que se comunica mucho más que nunca y que tiene sus propias ideas, compartidas, elaboradas y trabajadas sin ese prurito propietario que ha guiado nuestro modelo hasta ahora.

Cualquier idea o cuestión que se piense, ya la ha pensado otro, y cualquier tema que uno domine, siempre es mucho más dominado por muchas otras personas en el mundo. Y ahora es posible comunicar con ellas, compartir y crear. Crear riqueza tecnológica y, con la tecnología como herramienta, crear mayor diversidad intelectual y capacidad de pensamiento. Y eso, naturalmente, es causa de temores varios.

Estamos inmersos en un tema, el de la nueva ley y el #manifiesto, que ciertamente es importante, pero entiendo que la cuestión de fondo es mucho más profunda. Por momentos, por ejemplo, parece que la prensa ya se comporta como una SGAE cualquiera y se comienzan a betar a los agregadores. Es pena: la realidad que muchos vemos es que en gran medida, en cada vez más casos, son más interesantes los comentarios a los artículos de prensa que los propios artículos. ¿Se pueden seguir aferrando a ese modelo de la gran pluma que escribe, de la opinión mediática y mediatizada por que sí?. De momento esta parece ser la foto.

Otros ejemplos se pueden citar como la revolución causada por la aparición del libro electrónico, que puede conribuir a salvar el Amazonas pero que molesta mucho a los libreros al uso.

Y un ejemplo sangrante de la política mal entendida y “ensaladizada” con la tecnología, lo es el diferente grado de aceptación que la medida de Zapatero de dotar a los niños con ordenadores, se ve diferente desde las C.A. dependiendo de su signo político. En Madrid, “los ordenadores que dan son pequeños y poco potentes”. En Valencia: “Los ordenadores que dan y las pantallas LCD atacan seriamente la salud, sobre todo la visual” (lo que me trae recuerdos aún del tiempo de Franco cuando se aseguraba que la masturbación causaba ceguera, lo que dicho en colegios de personas ciegas era un chiste, claro). Y naturalmente en las Comunidades gobernadas por el PSOE o coaliciones afines, la medida es alavada.

La humanidad está condenada a evolucionar, queridos políticos e intelectuales, y el que a ello se oponga, sufrirá las consecuencias. No se puede parar la evolución simplemente porque es un hecho natural y consustancial a la persona, y la humanidad es el conjunto de las personas.

No crispemos pues las cosas, pensemos con tranquilidad, meditemos, y atienda el político al pueblo, que es a quien se debe, y renuévese la industria, que lo puede hacer y sabe cómo.

Y no criminalice el político al pueblo, ni los medios a sus lectores. Si media España es delincuente, y si una buena parte de la clase política parece serlo presuntamente por lo que se va leyendo y oyendo ¿qué valores nos van quedando a los que son jóvenes por edad y a los que lo somos por espíritu?

La respuesta está en la evolución. Aprendan de la historia.

(1) Filosofía Hacker
(2) La ética Hacker

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