@elenavalenciano: TRES TRISTES TWITS

Elena Valenciano

No tengo datos. He de partir de aquí. Por mucho que he buscado en la red, solo he encontrado apoyos, incluidos los míos, comentarios, y poco más ante la postura de la ViceSecretaria del PSOE, Elena Valenciano que al parecer «deja twitter porque amenazan a sus hijos», o porque «conmigo sí pero con mis hijos ya no.»

Soy de los que usa muchísimo twitter; y lo uso para trabajar, para leer, para casi vivir laboralmente y también como sucedáneo de la dañada radio que, salvo excepciones, es infumable en estos tiempos de la lírica extraña que nos toca vivir; en estos malos tiempos para la lírica. Y como persona ciega, el uso de TWITTER como «revista de prensa» o «Panel de opiniones sectoriales», era simplemente inexistente hace 4 años y hoy es una realidad que me ayuda mucho más que otras a vivir mi mundo.

No soy de los que se aburren   de TWITTER porque  no saben qué frase bonita poner cada mañana delante del teclado. 

Divido mis actividades en esa red social en listas. Muchos somos ya los que no leemos o apenas pasamos por nuestra TL porque, como dicen mis amigos de @icharlas podcast «lo hemos automatizado todo», y tenemos ya el twitter temático que queremos, que configuramos y que «nos merecemos» en consecuencia.

Y en mi lista automatizada de políticos, @elenavalenciano era de esas en las que se fija uno porque, salvo excepciones, solía publicar cosas interesantes y decir también, con esa limitación reto de los ya 137 caracteres, frases que podían hasta calar. En fin: Elena era una persona a seguir y seguida y que me seguía, algún DM suelto por ahí anduvo, y naturalmente la echaré de menos . 

No tengo datos. Más allá de los que la propia red, amplificador muchas veces absurdo de una realidad más virtual que real, ha proporcionado. Por más que he intentado profundizar en la postura de @elenavalenciano, ese usuario ya «matado» y vacío en twitter, no he conseguido más allá de esos TWITS de ella misma, ya desaparecidos de mi TL, y poco más. Y ese hecho me enfrenta con esa realidad, no siempre admitida de que la excesiva corriente de información no necesariamente informa más.

Pero luego de los apoyos y los TWITS solidarios y demás artificios o realidades que produce la red, me encuentro esta mañana un POST (WIFFINGTONG, claro), donde se dice que «Elena Valenciano pide un debate sobre libertad y seguridad en las redes sociales tras dejar Twitter», y lo que no sé si es peor o mejor: un TWIT de la mismísima @EsperanzAguirre «Mi apoyo a @elenavalenciano. Espero que su decisión fomente el debate sobre la libertad y la seguridad en las redes sociales.», y como dirían mis siempre o casi siempre citados LES LUTHIERS… «sospeché algo raro».

Es duro que le amenacen a uno o a su familia, son inaguantables a veces los trolls, y las amenazas además, supongo que estarán debidamente tipificadas en nuestro latino romano legislativo derecho, prolífico siempre en leyes para un pueblo magnífico en la práctica de  no cumplirlas. Pero eso no implica, como parece vislumbrarse, que hay que restringir el uso de la herramienta. Salvo claras excepciones, como las armas de fuego y aún así (ver ejemplos en USA), todas las herramientas pueden hacer bien, regular y mal, y TWITTER es una plataforma herramienta dentro de la red. Red que, por cierto, ya tiene policía, y buena en España y métodos para denunciar, a través de plataformas de la red, amenazas, malos tratos y otras cuestiones.

Elena Valenciano se va, y sigo sin obtener datos fidedignos más que sus mentados «TRES TRISTES TWITS», de por qué lo hace, y no seré yo quien hurte, ni siquiera a políticos 1.0 que no siempre han sabido adaptarse a la era que vivimos, ni a sus estructuras «CEROCOMA», que aún andan buscando a los cabecillas del 15M para montar la guillotina,  el derecho ni la libertad de debatir sobre la libertad misma, aunque pienso que si se debate sobre la libertad y seguridad en las redes sociales, también se debería hacer sobre lo mismo en la calle, en el parlamento, es decir la libertad y la seguridad en el parlamento, en la piscina, usando teléfonos o radio… . Gato soy  y he visto mucha agua hirviendo.

Permítanme pues recomendar OJO, y se lo dice un ciego, a los debates sobre las libertades y las seguridades, que «los carga el diablo». Como carga el diablo también a FaceBook, red social al cabo y al fin, donde Elena Valenciano a día de hoy aún mantiene su cuenta con más de 2000 amigos.

El crimen, querida Elena, es reprobable y debatible y castigable.

La libertad también  puede ser objeto de debate pero es innegociable. Y el medio es lo de menos. Si hay indeseables dispuestos a amenazar a familiares y a perseguirlos, es a ellos, a los delincuentes, a quienes hay que perseguir y castigar, independientemente del medio que usen.

No tengo datos. Pero, Elena, yo no me hubiera ido de TWITTER.

Intentaré seguirla en FaceBook aunque ese tablón de anuncios sea menos de mi agrado y muy difícil seguir para una persona en mis circunstancias informáticas; es poco accesible.

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