Sobre Bares, bucles y estulticias

He vuelto a los bares

Sí; aunque ciertas circunstancias de la vida te arrastren fuera de tus entornos, esos entornos que quien sea ha decidido que son los tuyos, aunque te enamores, vivas vidas de ensueño, te creas lo que no es y veas lo que es pero lo transformes, siempre hay otras circunstancias que, nivelando la balanza, te devuelven a tu sitio; a ese sitio que probablemente NUNCA tendrías que haber abandonado. Cualquier intento de hacerlo, puede frustrarse por ese DESTINO, o quien sea que manda en tu vida.

Así que, aunque llevo mucho tiempo intentando salir de ciertos entornos, costumbres, escenarios… la vida implacable te devuelve un día u otro a la realidad.
¿y son los bares la realidad?

No lo puedo asegurar. Pero sí ateniéndome a mi origen Coruñés, y usando la facilidad metafórica, puedo decir eso tan manido de las mareas y el mar, que acaban devolviendo las cosas, muertos incluidos en esas cosas, a la costa, y hasta a la “COSTA CONCORDIA” 😉
Total: que “Sin aces pa martillo, del cielo te caen los clavos”
o, si lo prefieren: “Por más vueltas que le des, el trasero siempre queda atrás” 
El caso es que la cabra tira al monte, el cabrón al montón, el vivo al bollo y el muerto al hoyo.

Y reflexionando yo como Séneca Vallecano, o de “LA SILVA” el barrio Coruñés de mi padre, o asín, comparando el 2.0 que vivo hoy con el -1233333 que viví cuando tenía 2 3 4 5 años en mi barrio de Coruña donde las señoras lavaban aún a mano, donde éramos igual que los “picapiedras”, donde no teníamos agua corriente en casa, donde se cortaban las calles para hacer las hogueras de San Juan, reflexionando y profundizando, todo ello motivado por mi vuelta a los bares, me he planteado muchas cosas profundas; tanto que nunca se sacan normalmente a superficie. Realmente, si uno va a fijarse, en el momento que se sacan a superficie pues ya no son profundas. 😉

La cosa es que he encontrado, luego de 20 años de no pisar los bares en el sentido absolutamente participativo del término, que la cosa sigue igual, al menos en Madrid. Igual pero cambiante, igual pero igual, igual pero igual de “CHUNGA”. O quizás peor, como explicaré en esta “anti tesis”.

Y es que lo que se conocía como clase media, que ahora va a tener que conocerse como menos de media clase, se ha pasado; ha vivido por delante, encima, sobre, y hasta demasiado sobre, por encima otra vez de sus posibilidades, y claro, pasa lo que pasa: Nunca falta un “Tío Paco con la rebaja”, un “San martín”, para cada pobre que acaba siendo cerdo acaso, al menos mirado por los ojos de los “OSEAS” y las “pijas”, tan limpias ellas, con tanto bolsito mono lleno de fruslerías, con tanto abortito pagado y admiradoras de Gallardón, que no falte, que con algo habría de cambiarse o sustituirse la misa del pasado. 😉

Nunca falta un “Montoro” se apellide como se apellide, que se te descojone en la cara y se ría tanto de ti, de tu vida, de tu pobre curro, de tu pobre curro-vida en la que no tienes sitio ni para folla-amigos/as ni para más que sentarte n la tele a verle a él, en LED puro y grande, riéndose de toda tu puta casta, que casi vas y te ríes con él por solidaridad o directamente “por no pegarle”. 😛

Y es que lo que se conocía como clase media, que ya me lío, está desapareciendo por causa y efecto de los dueños de los pedales; de los que “lo pisan” (el pedal). De los que lo agarran (el pedal también), y eso va y empobrece al país, al mundo y hasta a la Razón de Marhuenda que tiene que disimular que no es tan pobre y a veces, hasta se quita la corbata y suda como un cerdo, para que parezca que curra, lo que indudablemente no le quita de ser pobre. 😉

Pero ¿y los bares?

Los bares existen, aunque ahora se hayan inventado a Bárcenas, para paliar estas congojas que pasa la clase media cuando deja de ir a clase. Los bares son el reflejo de la sociedad. ¿no es así?

Sí. Hasta ahora así había sido. Al menos yo, que era experto en bares de Madrid (nunca he llegado a Estaca de Bares a pesar de mi ejercida galleguidad), he constatado en mis mejores y más lúcidos años que, en efecto, los bares, que miden la presión, también miden la presión o tranquilidad sociales. En los bares se hacían tertulias, se miraba la tele (entonces no de PLASHMA), y se pasaba pipa con el fútbol y otras retransmisiones televisivas decentes.

Es conveniente aclarar que NO HAY BARES DE RICOS. Ni siquiera NUEVOS BARES de NUEVOS RICOS. En cuanto alguien se hace rico o poderoso, el bar ya no le mide. Desde mi ignorancia, pobreza y clase esclava, reconozco no saber exactamente qué unidad de medida, a parte de las revistas estas que clasifican, se puede aplicar a los que viven ketekagas, en relación a los que cuentan los céntimos para final de mes. Pero tengo claro que JAMÁS los encontrarás en los bares, en los verdaderos bares, porque son opuestos; se repelen.

Hecha esta aclaración, abundo: Los bares son (eran hasta ahora) el termómetro más fiel de la marcha de la sociedad; de la desaparecida clase media.

Pero los del “pedal” y los “medios”, que ya no son medios sino cuartos o mitades o cuartos y mitades, que alguna vez han pasado por los bares, han decidido, como estrategia alienante para la incipiente población esclava ¿dije incipiente? XDDD, mimetizar los bares en “los medios” de forma que, siendo espejo la clase dominante de la dominada, a ésta no le quede sino algo de pan y mucho circo y se caiga en “el bucle infinito” en el que, naturalmente, “la banca siempre gana”. 🙁

Las tertulias y los programas similares, llenos de TODÓLOGOS que no saben prácticamente de nada, como los personajes de los bares, han tomado las parrillas de las televisiones y han puesto el bar, imitación de Rajoy, en el PLASHMA.

Los que saben pensaron: Si juntamos una banda de fieles de clase beta y los ponemos en un plató, antes plateau, de tv y les pagamos el bocata, viaje y algo más, seguro que parece un bar.

Y no: no se crean que quieren con esto evitar que la gente gaste más no yendo a los bares. Se podría, por ejemplo, permanecer en casa y ver una tertulia de LA SEXTA, o la CUARTA, o la ONCE, o la que sea:

Al fin y al cabo, un tipo chulo de Bilbao, puede encontrarse en cualquier bar de Madrid ¿o no?
Una señora mona, que con cualquier trapito queda bien, que siempre acaba de llegar del GYM, porque estas no dicen gimnasio, y que grita defendiendo no LA RAZÓN sino la SIN RAZÓN o cosas similares, se encuentra en cualquier bar de La Rioja ¿o no?

Y naturalmente, el sudoroso mal trajeado “de derechas de toda la vida” él, apestoso y grasoso, chivato y con vocación de traicionero, también se encuentra razonablemente en cualquier bar de cualquier lugar ¿no?

¿Dónde fueron Ramoncín y la SGAE?
¡Ajá!: Dieron en el clavo: Ya no son rentables para el poder.

Podría seguir desgranando personajes, porque fontaneros (respetables ellos), niñas monas, no menos respetables, y un buen número de gente ignorante, gritona, mal encarada y beligerante, pasa a diario por nuestros bares de ciudad o pueblo.

Y también el personaje que parece más culto, el que trata de entenderse y razonar con todos, y, claro está, el consabido “rojo”, que de un poco la réplica para que la cosa se parezca a un bar lo más posible.

Estoy convencido que la clase dominante ha aprendido a imitar a los pobres. EN una situación tan crítica como la que pasamos, no llega el fútbol, ni Bárcenas, ni el toro de la Vega, ni los líos del rey, el caballo y las sotas: A falta de coliseo, a falta de látigo, de minas de carbón, de un buen derecho de pernada y de pertodo, hay que inventarse nuevos artilugios para dominar a la “cuarto de clase” que quieren hacer para su solaz y definitivo “relaxing”: Y han decidido imitar a los personajes de los bares.

Queda algún díscolo o díscola que no sabe hacer teatro, y que ofrece una imagen tan del XIX que ni los hartos de vino se los creen, pero el sistema de poder imperante los irá excretando de forma conveniente para depurar el “efecto espejo” que están creando para mantenernos quietos, pacíficos, sometidos y a su merced, “AS USUAL”, que diría la Annie Bottle. 😉

Y esta es la historia: SI un día los bares fueron medida y termómetro del pulso de la sociedad, hoy, ellos, desde los PLASHMAS, gobiernan también la dinámica de éstos de forma que, conquistado uno de los últimos reductos de paz de la clase baja en que se ha convertido la otrora clase media, no nos quede más remedio que acogernos a la Virgen del Rocío y hacer un “relaxing mobilidad laboral to Laponia”.

Revelarse contra esto, crear otros bares, otros espacios, inventar dimensiones que ellos no entiendan, dejar de verlos, de seguirlos, dejar de aplaudirles, de jalearlos, es la única forma de liberación posible. Pensar es nuestro defecto ante ellos pero es nuestra única puerta: ser libres y cultos es la única forma de protestar activamente contra la Nacional Estulticia programada.

Podemos hacerlo o, simplemente, volver a los bares que ellos han creado. Está en nuestra mano definitivamente el romper el bucle infinito en que nos meten.

¡AÚN NOS QUEDAN LOS GARITOS!

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