Cocineros y "Cocinillas"

¡Manda chipirones!

Llevo dos días siendo bombardeado por amigos, por GOOGLE, por el móvil, por mi prima Marta, por casi todo el mundo. En mi condición de ciego, todos me piden opinión sobre el «pintxo accesible», que un renombrado cocinero Donostiarra, luego de 15 días de estrujarse las neuronas, inventa para solaz de los prebostes locales de la ONCE.
Cierto es que, como escribía un amigo en la lista de BrailleVivo, una lista de correo donde nos juntamos los pocos nostálgicos que seguimos defendiendo aún contra viento y marea (y conste que a veces la marea tiene nombres de gran empresa del software y todo), el Braille como único sistema de lecto escritura inventado para los ciegos, cierto que «a ciertos personajes hay que echarles de comer a parte.»
Y eso debe ser lo que movió sabiamente las neuronas. El refutado cocinero Andoni Luis Adúriz, bien no estaba informado de que los ciegos podemos comer de todo, y si no que le pregunten a algún amigo Donostiarra con el que más de 100 pintxos «normales» me he comido, bien ha visto pocos ciegos, o los que ha visto, son de esa clase de mandatarios que mi amigo sabe que necesitan comer a parte. El caso que el esfuerzo neuronal, bien justifica un oropélico premio otorgado «a ciegas», por los mandamases de la ONCE local.
No es la primera vez que ocurren fenómenos similares. Es conocida la «paella ciega», o de «señoret», donde una vez más se trata de equipararnos a los ciegos de a pie con los señoritos o prebostes. Es ésta una paella en la que todo el marisco y lo pelable se pela, y/o todo lo deshuesable se deshuesa, para que «el señoret» no trabaje, o para que se comporte como ciego, o como lo que se estereotipa del ciego.
Seguramente, el ciego que llegue a cualquiera de los lugares que adopten el tal «pintxo accesible», o incluso al sitio donde el refutado Donostiarra inventor cocine, no encontrará una carta en Braille donde leer la variedad de pintxos que se ofrecen al paladar en Donosti y, para ser justos, en muchas otras ciudades y pueblos de mi querido Norte.
Es seguro que a un cocinero ciego, le costaría mucho preparar ciertos pintxos cuando ninguna de las latas ni envases que utilice sean legibles para él, porque no están rotuladas debidamente en el sistema que conoce y practica para leer y para escribir; el Braille.
Seguro que muchos ciegos preferirían comer menos pintxos accesibles y tener más acceso a la cultura, sin tener que pagar los nuevos cánones que los que comen a parte se inventan y que están haciendo día a día que ser ciego en este país cueste más que no serlo.
Pero eso es lo de menos: si queremos ser ciegos limpios e integrados, antes que leer y escribir, hemos de estar limpios. Seguramente limpios por dentro y por fuera. Y como para vivir limpiamente se precisa comer, cómase limpiamente. Este pintxo es la solución. Se come, se coge a mano, no se necesita recipiente y además no mancha. El problema va a ser que no podrá tener variedades porque «el pintxo accesible», ya está inventado y es de chipirones, pan y queso. ¿O no?
Ideas:
Tómese «Pintxho accesible» como prefijo, e inventen los demás cocineros:
«Pintxo accesible de alcaparras con berros y espárragos de tudela sujetos por foie ultracongelado.»
Con lo del foie se logra sujetar la alcaparra y el espárrago y aunque sufra el diente, el ciego no se mancha. EL berro se deja suelto, que no pasa nada si se cae.
«Pintxo accesible de anchoa de la escala desaceitada entre suaves mediasnoches aromatizadas al alcohol de ahazar.»
O sea: bocatita de anchoas escurrío y con un poco de colonia de las manos de la parienta,.
En fin: sin más ideas, busquemos con fruicción el tal «pintxo accesible» y alimentémonos sin mancharnos.
En una ocasión, en un restaurante Donostiarra (siento la casualidad) afincado en Madrid, estábamos varios amigos ciegos comiendo, y no precisamente a parte. y degustábamos varios aperitivos mientras libábamos cerveza uno, chacolí la otra, vinillo aquél, y hasta agua alguno.
Acercose el maestro cocinero a preguntarnos acerca de nuestras preferencias sobre la hechura de los chuletones que íbamos a masticar como plato principal, y reparando en mí, que siempre alguien repara en mí no sé si por lo gracioso que resulto o por lo evidente que resulta que soy ciego, me dijo con gracia:
– ¡Amigo! ¿Usted cómo quiere la carne. Poco hecha, al punto o pasada?
… y reparó como para sí mismo pero en alta voz:
– Claro que como Usted no ve, no le importará en lo absoluto el punto ¿verdad?
Antes de que me diera tiempo a contestar, un gran amigo catalán, un hermano, que ocupado estaba comiendo una oronda y verde aceituna, encaró al maestro y le espetó:
-¡Oiga! ¿Sabe que están excelentes estas gambas que me estoy comiendo? ¿Son de huelva o de Rentería?
Es ciertamente increíble lo que la mente humana puede llegar a lograr en procesos constructivos. Nuestra propia evolución así lo demuestra. Pero es tristemente tremendo lo que puede llegar a lograr la estupidez humana.
Particularmente, y esto es pura militancia ideológica no contagiosa, jamás pediré en Donosti ni en ciudad alguna el «pintxo accesible». Es más: cuando me pille de humor, preguntaré si lo tienen para pedir que me pongan cualquier cosa menos eso. Al menos prometo hacerlo mientras tenga memoria histórica del dichoso hecho del pintxo.
Y procuraré comer a parte de los que comen a parte, no sea que me peguen la estulticia y acabe manchándome de tinta negra de esos chipirones que reparten cada día entre los que comemos juntos.

¡Eterna gloria a la vasca cocina!,

y tratamiento psiquiátrico a los problemas coyunturales causados por cocineros, seguramente mal aconsejados por «cocinillas».

NOTA FINAL:

Todo atisbo de posible animadversión hacia el cocinero en cuestión, debe desterrarse de este articulillo. Es el conjunto de hechos al que critico y no al cocinero ni a su cocina.

12 comentarios en “Cocineros y "Cocinillas"

  1. Hola, la neta (verdad) que ya ni la friega este sujeto… como que nos están haciendo a un lado con eso… Han de decir: «Y digan que les fue bien!». Noooo, la verdad es que se pasan. Un saludo de Luz, indignada 🙁 (cara triste).

  2. Hola Enrique.
    Llegue a tu blog por un amigo que me envio el articulo y pico la curiosidad de ver tu blog…a decir verdad..me da pena el cocinero que mal durmio en 15 dias por la preocupacion de como quedarian las tapas..parece ser que mas de lanzar unas tapas que no es secreto para nadie hacerles de mil maneras…se acoplo la falta de materia gris de los politicos..que para degustarles se vendaron los ojos…»eso es un insulto» !!….pero bueno son politicos nadie dijo que eran inteligentes y se les suman las personas que le dan publicidad..
    muy interesante tu blog…saluditos!!

  3. Juro que no me había enterado de la noticia cuando he leído el artículo. He pensado que estabas perdiendo el juicio.
    ¿Quién iba a ser capaz de programar semejante gilipollez: un pintxo accesible?
    Así que me he ido a Google y allí estaba. ¡No me lo podía creer! ¡Era cierto!
    La estupidez humana llega a tales extremos que (algo que no citas en tu artículo) en la presentación del pintxo accesible se hizo una degustación «a ciegas». Con anifaces de los de dormir en los aviones para que los videntes tuvieran la ocasión de sentir el placer de degustar la vianda en las condiciones de en que lo hacen o harán los directivos de la ONCE.
    Yo también preguntaré por el citado pintxo para decir que no me lo pongan (aunque no lo comería de todas formas porque soy vegetariano, cada uno tiene sus rarezas).

  4. Los experimentos con directivos de la ONCE son habituales. Hay una que manda mucho en Catalunya y que tuvo mucho que ver con empeños (que creo no fructificaron) de abrir un restaurante donde se comía «a oscuras», cosa que no debe confundirse con «a ciegas». Esta peñuza es muy aficionada a ciertos tipos de literatura, sobre todo si las letras llevan la pasta a los que las portan.

  5. Hola, lo he mandado a una amiga de Lugo, España, que tiene un podcast que habla sobre la estupidez humana… aclaro que no es ciega, pero como que no le gustó la noticia. La verdad este tipo de comida para ciegos lo haría sentir a uno estúpido 100%, en mi opinión… Un saludo de Luz.

  6. Podías poner el enlace del blog de tu amiga. Al fin y al cabo, yo soy de A Coruña, a unos 100 Kms de Lugo, donde he impartido muchas clases y ciudad que me encanta de donde mi apellido, VARELA, proviene.

  7. Hola Varela, yo también soy gallega y ejerzo, y así como lamento que hayan implicado a la estupenda cocina vasca en un debate a nivel de precocinados grasosos, me hizo reir ampliamente tu artículo de humor inteligente sobre el «pintxo accesible». Sin tu permiso, además de colgar la noticia, enlazaré tu artículo en mi bitácora cual trofeo de lo absurdo que puede llegar a ser el sistema cuando la creatividad muere ahogada en el mar de la mercadotecnia.
    Graciñas por tu sentido del humor -del que ya disfruté en tu conferencia en la UNED- y que es el único que nos libra de políticos y demás gente de mal vivir.
    Bicos e apertas. Teresa.

  8. Lo próximo será la pizza a domicilio accesible.
    Viene el repartidor, y claro. Como somos ciegos, se queda a cortárnosla (impuesto por esto) y posteriormente, a ponérnosla en un soporte por si se nos cae.
    En fin, que es penoso.

  9. Pues sí, qué ironía, pero es la verdad… por cierto, una amiga con la que estaba hablando por msn sobre el tema se puso como fiera al ver la noticia que pegaba en la conversación… Una de las cosas que dijo fue «Están bien tontos». Un saludo de Luz.

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