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Homenajillo a Ángel Tena

Me  pidieron un texto para un homenaje que dedicaron el lunes 23 de Junio a Ángel Tena, un tipo ilustre para mí donde los haya. Y aunque tiempo ha que le había perdido la pista, mi recuerdo se sintetiza un poco en estas líneas que, no pudiendo yo asistir al acto, han leído como colaboración.

 

“Hablando de la ONCE, Eran cinco cañas ¿no?”
 
Titulo así este mensaje en ausencia, dado que me es imposible participar con vosotros en este homenaje al bueno de Ángel Tena. Y aunque lo parezca, no es un título frívolo, ni mucho menos.
Proviene de mis primeros recuerdos de Ángel a principios y mediados de los 80. Yo no coincidí con él en los colegios por cierta diferencia de edad.
En aquellos tiempos, en aquél otro barrio de Chueca, siempre tan entrañable y tan diferente entonces a lo que hoy es, entrando por la calle Barbieri hacia el metro y en la acera de la izquierda, siempre hubo un gran bar, atendido por gentes diversas. De hecho el local sigue ahí y con su misma arquitectura, que no su misma decoración.
La frase viene de esos tiempos de grandes veladas con Antonio Vicente Mosquete, Fernando García Soria, Marcial Puebla, y tantos otros que sonamos menos. Ángel compartía entonces esas veladas, tertulias y farras siempre sanas y siempre agradables.
Y en aquellas tertulias se reparaba el futuro inmediato de una ONCE que todos veíamos que teníamos que ayudar a cambiar; a pasar de época, a ser otra cosa siendo la misma: una organización de ciegos, para ciegos, pero encuadrada en un mundo ya diferente, de derechos y libertades que ni las personas ciegas ni las instituciones habían disfrutado desde el advenimiento de la dictadura en 1939.
Y aunque por aquellos tiempos manteníamos debates en grupos políticos ya en ciernes y algunos constituidos, como en todas las épocas, la verdadera manifestación de ideas, debates y controversias se producía en los bares.
Ángel, de una capacidad intelectual inconmensurable, culto en toda la extensión de la palabra, solidario y compañero, animaba aquellas tertulias. Dado que cada uno teníamos nuestro papel, el suyo era en muchos casos recordad la entrada de aire y ausencia de amarillo líquido en los vasos o jarras de rigor.
De ahí que, se hablara de lo que se hablase, su frase favorita para animar el tema solía ser: “Hablando de (póngase aquí el tema que fuese), eran n Cañas ¿no?” siendo n un número entero que representaba certeramente el número de personas que en ese momento compartían la tertulia y habían pedido cañas en algún momento.
He paseado los centros de Madrid con Ángel muchas veces por aquellas épocas. En orden cronológico, lo he dicho muchas veces, mi abuelo, por gran entendedor de mecánicas varias en su día, y Mari Carmen Bonet y Ángel Tena, tienen toda la culpa de que aún hoy siga en mis trece tecnológicas, ya imprimiendo Braille en 3D y regletas para personas que no se las pueden pagar, ya investigando siempre sobre las ventajas que las TIC pueden traer a nuestro colectivo.
Angel me presentó el primer ordenador que vi en mi vida, un terminal tonto de IBM en Ramírez de Arellano. Ángel me animó a presentarme el año siguiente al curso de COBOL que IBM impartía en colaboración con el CERPI.
Ángel me siguió animando cuando, luego de presentarme, 24 personas para 6 plazas, fui excluído por la psicología, curiosamente era el Padre de José Luis Lorente quien dirigía el tribunal, y fui calificado de poco apto para la informática.
Ángel me explicó la física como nadie, muchas veces con vasos con líquidos en vez de fórmulas.
Y seguí viendo a Ángel cuando fue responsable de los primeros pasos informáticos de la ONCE, le seguí compartiendo como amigo. Y pasaron los años.
Y como pasa muchas veces, diría que sobre todo en estas grandes ciudades, fui perdiendo el contacto hasta ni siquiera tenerlo. Solo noticias de mi amiga Vicky, común a los dos y vecina suya, que me contaba cosas de su vida pública.
Pero recuerdo a Tena como alguien super entrañable, culto, inteligente, hábil en la dialéctica, de buen hablar y buen estar. Y no es persona de las que pasan por la vida de forma indiferente. Es alguien vivo en mí, en mis recuerdos y en mi historia.
Por eso, participando así, en modo escrito de este homenaje, acabo como inicié.
“Hablando de Ángel Tena, eran unas cañas ¿no?”

Avanzando. Homenaje sonoro a Antonio Vicente Mosquete

Panorámica Ateneo el día 3 de Junio de 2012

Este es mi particular homenaje, en forma de reportaje sonoro, como en las épocas de «Cosmófono» o «Cambio ONCE», como cuando realizábamos «MOHO», aquella sección de humor que tanto le gustaba, qe hago a mi buen amigo, profe y desaparecido Antonio Vicente Mosquete.

El 3 de Junio de 2012, conmemorándose el 25 aniversario de su trágica muerte, en el Ateneo de Madrid se presenta el libro y hago una serie de reportajes que se suben a Spreaker en RIGUROSO DIFERIDO.

Aquí están todos ellos juntos. Mi eterno recuerdo a un hombre que nos enganchaba a todos con razones y que pudo cambiar (ya empezaba a hacerlo) la historia de los ciegos Españoles.

Los «delimitadores de cualquier nacimiento» (siempre querido Silvio), han cercenado hasta el paroxismo el proyecto; han asesinado la historia y han deshecho todas las ilusiones.

Hoy la ONCE es lo que todos dejamos que hicieran con ella, o bien lo que algunos (incluso algunos lectores de este texto) han querido y siguen queriendo que sea.

Es este un buen momento, una buena excusa para que los jóvenes y los que aún pueden hacer algo por la dignidad de las personas, retomen y re conduzcan esta locomotora macabra de película de los MARX en la que los dirigentes actuales, sin vergüenza alguna, sin pudor y sin pausa, están echando cada vez más madera para correr en un camino hacia el seguro precipicio.

Este libro, este aniversario deberían constituir y así lo espero, el final del ciclo invernal e infernal de la historia y remover conciencias para una vuelta a la primavera; esa estación creadora que nos hace falta a todos.

Bajar o escuchar el reportaje en formato MP3. Sin divisiones de capítulos y probablemente más fácil para algunos.

Bajar o escuchar el reportaje en formato m4A. Con división de capítulos e ilustraciones. Para los que tengáis reproductores que soporten este formato. Podréis saltar entre las diversas secciones y leer el contenido de este post en vuestros reproductores.

Te dejamos con otra encuesta anónima. Contesta SIN MIEDO:

 

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Adios ONCE. No pudo ser

Ilustración: Mi primera comunión, el 16 de Marzo de 1967 entre los muros del Colegio de la ONCE de Pontevedra, en aquella España triste en blanco y negro y sin INTERNET. Una España que esperemos no vuelva de nuevo.

En estos días, en la Feria del libro de Madrid, y supongo que pronto en muchas más librerías, comienza a estar disponible el libro «Antonio Vicente Mosquete. LA ONCE que pudo ser» y de hecho, el día 3, coincidiendo con el 25 aniversario de su desaparición, el libro se presenta en el Ateneo de Madrid. Es un libro escrito por Luis Zaragoza Fernández y Fernando del Blanco. Más info en la editorial.

Y hoy, a 11 días de cumplir 47 años como afiliado a la ONCE, esa organización que fue modelo y que a mi entender se han encargado de matar lenta, progresista y unitariamente un grupo de personas ciegas enfermas de poder y ambición, luego de haber intentado por todos los medios que se me han ocurrido, y crea el lector que imaginación no falta, participar, mejorar, colaborar, después de haber dado más de media vida trabajando ahí, desde la venta de Cupón hasta el Consejo General pasando por la docencia, la I+D, las Relaciones internacionales y un sinfin de trabajo siempre ilusionado, siempre pensando que los muros caerían por la fuerza de las cosas bien hechas, intentando que todo ese esfuerzo sirviera para mejorar la vida de personas ciegas como yo, me he pasado por la sede de Madrid y he presentado mi renuncia.

Abandono. Me voy. Es decir: he abandonado; me he ido: NO PUDO SER.

Es un proceso largo el salir de ciertas organizaciones cuya componente sectaria es importante. No es fácil des programarse y menos cuando no se tiene ayuda externa; cuando se hace solo, y por uno mismo.

No es fácil cuando desde los 7 años, quizás antes pero es ahí donde alcanza la memoria, al menos la mía, te convencen día a día de que «eres menos que los demás».

Es muy difícil salir de ese círculo en que por ser menos que la gente, tienes que elegir a la única gente que te puede salvar; ellos.

Es casi imposible ver el enemigo en ELLOS cuando ELLOS inventan enemigos para que no les veas.

En 1982, con la llegada tardía de la democracia a la Institución única entonces creo de personas ciegas en España, con un país ilusionado por salir del ostracismo y la dictadura, trabajar con Antonio Vicente Mosquete y otra gente para componer una ONCE moderna, acorde con los tiempos, integradora, fue una ilusión importante. Entonces sentábamos las bases de políticas a largo plazo que creíamos deberían seguirse para quitar a las personas ciegas de la calle, integrarlas, y dejar la lotería como fuente de ingresos pero por otros caminos. Recuerdo un estudio mío de 1987 sobre posibilidades de juego ONLINE cuando aún no había llegado INTERNET que leído hoy, resulta bastante actual porque, si bien han cambiado las máquinas, no así tanto las Arquitecturas.

Pero Antonio y su tiempo nos duraron poco. El 1 de Junio de 1987, tal día como hoy hace 25, se precipita por el hueco del ascensor de su casa y fallece luego de dos días en coma el 3 del mismo mes.

Y con su desaparición, luego de los lógicos años de inercia, de la época de «nuevos ricos» en los que la ONCE se dedicó a comprar cadenas de televisión, a derrochar lujo, a dilapidar ilusiones, a perder nivel cultural a toneladas y a hacer lo que hacen todos los nuevos ricos, el fanfarrón sin paliativos, vino lo que tenía que venir.

Para conseguir esto, las mentes pensantes, que lo son, de las personas que gobiernan esta Institución que en absoluto tiene culpa de ellas, crean sistemas férreos de dependencias, alienaciones y un conjunto de comportamientos típicos de las sectas que mantengan a la gente unida para, siendo «menos que los demás», unirse en el progreso para defenderse del sempiterno enemigo inventado.

Algunos nos damos cuenta pronto de este cambio y de a dónde conducirá, y luego de las mieles del 1992, era yo miembro entonces del órgano de gobierno de la Institución, somos excretados como conviene para limpieza de la máquina poderosa.

Aún así, algunos, cabezones que somos, volvemos a intentarlo; simplemente a intentar que se tengan en cuenta ideas plurales. No es lógico que una sola asociación interna controle poder, oposición, sindicatos, jóvenes, mayores y demás.

Y el desmedido control que se ejerce sobre el resto de la DIS CAPACIDAD, convenientemente alimentada también cuando había fondos suficientes, con su enemigo también inventado y sus correspondientes unidad y progreso, tampoco parece de recibo.

Naturalmente, volvemos a ser excretados por la máquina de limpiar. Esta vez somos 12 expulsados en un proceso sumarísimo que ofrezco a cualquier jurista para que se ría durante 300 folios.

En 2007, comienzo mi proceso consciente de des programación. Lo hace más difícil la fidelidad a una gran Institución por la que tus padres, tus abuelos y otros tantos padres y abuelos han trabajado tanto. Lo hace más difícil el cariño a las personas, la parte humana de la gente que se queda. Y de otro lado anima el hecho del estómago sano, la salida del DIS MUNDO creado para que DIS seas DIS CIUDADANO DIS RESPONSABLE.

Pero finalmente, con un poco de tesón y mucho sentido común y gimnasia cerebral, se consigue la des programación no traumática y sin rencores al pasado.

Hoy estoy en condiciones de ser persona antes que ciego, de ser capaz antes que DIS capacitado,de pensar, de ejercer, de contribuir a la mejora de mi denostado país, que por cierto en esto ha ido irregularmente detrás de la ONCE cuya «prima de riesgo» ha tiempo que traspasó todos los umbrales.

Y he elegido hoy, el día del accidente de Antonio, luego de 25 años de intentos, para dejarlo definitivamente: NO PUDO NI PUEDE SER. No debió ni debe ser. Pero al parecer las mayorías quieren que así siga siendo.

En consecuencia soy yo quien abandona el rebaño. Ya sé el frío que hace fuera, lo difícil que es todo, y lo bien que se vive con enemigos conocidos. AL margen del inmenso respeto por lo que queda de la Institución que levantaron nuestros mayores, no queda nada que yo pueda hacer por esta ONCE ni nada que esta ONCE que han creado pueda hacer por mí (espero que algún día sí puedan hacer algo más por mi hijo aunque hoy sea CERO).

Y si algún día se puede ayudar en algo, cuando la gente esté un poco más ilusionada y menos unida y progresista, a lo mejor todavía me encuentran.

Creo firmemente en la pluralidad y por tanto pienso que es posible ser persona ciega, en este orden en España sin tener que ser de la ONCE. Yo al menos así lo practicaré desde hoy y prometo contar mis experiencias cuando estime que merezca la pena que sean contadas.

Dedicarle mi salida de la Institución a mi buen amigo Antonio puede parecer raro; y tal vez lo sea. Seguramente a él no le gustase que la gente se fuera. Pero seguramente también, si Antonio y la gente que le rodeábamos hubiéramos seguido el camino que nos habíamos marcado, la ONCE de hoy no sería esto que están dejando a nuestros hijos.

Dejo, por si aún hay gente que no lo tiene, un enlace a la página de Antonio, mis mejores deseos para toda la buena gente que queda en la ONCE, y el encargo a los contadores, igual los del CERMI que los de ONCE ONCE, para que resten un MINUSVÁLIDO o DIS CAPACITADO de sus largas sumas. Definitivamente NO me representan.

Por favor: Rellena esta sencilla encuesta. Es anónima y no te compromete a nada.
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De tú a tú. Homenaje a Antonio Vicente Mosquete

NUEVO SITIO WEB DE ANTONIO

Antonio Vicente Mosquete

Hoy hace 30 años de la creación del primer Consejo General de la ONCE. Con años de retraso, seis concretamente, con respecto al devenir del país, el 26 de Abril de 1982 se proclama la democracia en la ONCE, a imagen y bastante semejanza de la existente en aquella ilusionada e ilusionante España, recién despertada del «panderetazo» y viva al fin a libertades y aperturas.

Muchos de los que vivimos aquel tiempo, en la ONCE y en España, en una ONCE integrada en España por la relación de marca, causa, efecto e ilusión, vivida luego de torturas y fracasos, de una corporación de derecho público de carácter asociativo que, como la ONCE, había ayudado a nuestros padres y abuelos en los años difíciles, esperábamos de este tiempo que se abría en 1982 una nueva etapa.

Se trabaja, se pacta, se habla, se consensúa: «Menos vendedores en la calle. Mantener el juego pero como fuente de ingreso. Integrar a la gente, a nuestra gente, en la sociedad. Educar a los jóvenes en libertad. Conservar la imagen de marca»…..

Tiempos de ilusión, de proyecto y de trabajo; duro trabajo. En una parte, los conservadores a ultranza, intentando parar el progreso como fuera. De otra parte, las condiciones de una España desperezada de golpe, con ducha democrática de agua fría y con ánimo de ir a por todas.

Conocí a Antonio Vicente Mosquete en 1973. Venía yo de un colegio, el Santiago Apóstol de Pontevedra, del que jamás escribiré un libro y de una época, 1966 a 1972, especialmente negra, especialmente cruel, especialmente inolvidable para los que fuimos educados a palos.

Esas épocas en las que una falta de ortografía te costaba cinco golpes de vara de mimbre en las uñas, y perder el tacto unas horas; ese tacto que se usaba precisamente para leer Braille. Una época pedagógicamente perfecta para la cultura, otra vez imperante, del XIX.

Un tiempo en que la masturbación estaba castigada con duchas de agua fría pero en la que las monjas «jugaban» con determinados niños pequeños o en la que perdimos a tres capellanes por huír o por escándalos con monjas de las que nos «cuidaban».

Una época en que se nos dividía al entrar (imágenes tengo ahora de películas como «The wall») entre SUB NORMALES y NORMALES. Y en la que los supuestamente NORMALES, entre los que tuve la desgracia de caer, si veníamos con cosas aprendidas, o defectos como leer Braille desde los 3 años, que era mi caso, éramos ya mirados raramente y calificados de «VAGOS».

TODO dentro de lo normal según las normas normales de la normalidad pedagógica educativa vigente, vigente hoy en día en que se han suprimido los palos pero en la que igualmente «se dan palos», ahora también a las economías de las familias.

Época en fin, en la que se grababa a fuego el «tú eres menos que los demás». «Los demás ven y tú no.» Los «Por eso, eres IN VÁLIDO». Bueno: hoy ya hemos avanzado del MINUS (que yo no viví en mi colegio) al DIS de estos tiempos XIX2.0.

La consecuencia lógica: «Nosotros estamos aquí para salvarte. Te haremos equiparable. Te haremos igual. Te integraremos. Sigue nuestros pasos y serás feliz».

Y en 1973, con un tercero de Bachillerato, aterrizo en Madrid, en Chamartín, en el Paseo de la Havana. En un régimen totalmente abierto, sin palos, sin tanta motivación ni lavado, ciertamente un poco más hippy y un poco más guarro, idóneo para haber pensado en la manzana, y no precisamente la de Eva si el colé hubiera estado en California en vez de rodeado por calles como «Comandante Franco» o «Caidos de la división Azul».

Y lo recuerdo como si fuera hoy. Un aula, un después de recreo esperando una clase de inglés, un tipo que entra y aún no sabes si es compañero ni de qué parte viene, que se sienta entre nosotros, comienza a hablarnos de tú, y a la media hora, por la conversación, empezamos a deducir que debe ser el «profe de inglés» y que aquello es la clase.

Yo creo que lo recordaré siempre. Fue una ruptura tan grande y tan de golpe, el hablar de tú a tú con alguien que era realmente 4 o 5 años mayor que tú, del que pensabas cómo demonios podría ser ya profe si tenía 19 o 20 años y tú 14…. Y un tipo con el que se aprendía a base de escuchar música, analizar letras profundas como las de Dylan o tan inocentes como las de Beathles.

Era imposible, al menos para gente como yo, no adorar el inglés, la charla, la filosofía, el debate, luego de haberte encontrado con Antonio. Era imposible negarse a quedar con él en algún bar luego de clase. Era necesario charlar de la ONCE; de su pasado histórico y de los cambios de futuro que había que hacer necesariamente. Era importante estar con Antonio porque su propia humanidad humilde te hacía sentirte importante.

Y yo, y otros como yo, no nos negamos nunca a los vicios, interprétese como se quiera, y sobre ese respetuoso tratarse de tú, mucho más respetuoso que los casi siempre traicioneros tratos de Usted, se fue forjando la ilusión, el trabajo, el tratar de devolver a una organización tan importante lo que ella te dio….

Hoy me quedo aquí, nueve años después de conocer a mi profe de inglés, cuando preside el primer Consejo General de la ONCE. Hoy reproduzco mi comentario en su web, que hoy se estrena y que enlazo aquí. Hoy, como piden en su web http://www.antoniovicentemosquete.com/ hablo con él, absolutamente vivos los dos, y reproduzco esa conversación:

Hablo con Antonio a través del tiempo y la tecnología, igual que hace tiempo hablaba con él de tecnología. Hablo de historia viva en un tiempo muerto. Muerto por la mediocridad opuesta a la CULTURA con mayúsculas que Antonio y otra gente de su tiempo, de mi tiempo, que aún es mi tiempo y su tiempo, propiciábamos. De ese tiempo de ilusión basado en tierra firme, en tiempos de depresión basados en basura de lodo podrido que se ha creado a base de destrozar todo sin reciclar.
Hablo de él, con él , hacia él y en vivo. Escribo como hablo y estreno foro tecnológico para dirigirme al primer maestro, al que con Bob Dylann, Beathles, Everly Brothers pero sobre todo al que con respeto mutuo, traté de tú, porque él abrió esa puerta.
Escribo, hablo y saludo esta iniciativa y revive mi corazón y mi recuerdo con la memoria histórica de la historia que tratan de lanzar por el fregadero.
Declaro mi rotundo NO a la mediocridad y mi MIL VECES NO a la MIEDOCRIDAD.
Un fuerte abrazo Antonio. Nos seguimos viendo en los bares, y en los foros donde se construye. A los delimitadores de las cosas, les dejamos otros foros FUERA.

Hoy se queda esto aquí. Este año queda mucho por decir, y los años venideros y este, mucho por hacer. Pero sobre todo, despertar y no conformarse con la MIEDOCRACIA.

 

Mi primer homenaje de este año a Antonio Vicente Mosquete

Cupón con dibujo de la cara de Antonio Vicente Mosquete.Malos tiempos parece que corren para la lírica y otras cosas. La crisis financiera , económica, moral, inmoral que nos acoge en su nada maternal seno, esa que provoca miedos, que premia o casi aplaude el delito, delito que después pena con la pena más grande, pena penita pena de la vuelta a la copla de nuestra Gallardona política ficción nada virtual de estos tiempos modernos, nos pinta un escenario en el que hemos pasado de ser un país bobalicón pero simpático a ser cada día más parte de los PIGS y a volver a ser bajitos, calvos y cabreados.

No recuerdo el panorama que pintaba en 1987, cuando Antonio Vicente Mosquete, del que es esto (o sea nada) lo que aparece en nuestra WIKIPEDIA, de cuyo resultado en GOOGLE si se busca sin comillas aún es la noticia de El País, nos deja para siempre sumidos en un vacío diría yo que moral, al margen de los demás, que muchos aún conservamos.

Desconozco el panorama que se presentaba, aunque los tiempos eran, no por pasados  sino porque sí, mucho más ilusionados, ilusionantes, imaginativos, constructivos, que los de hoy, cuando se escribe este post.

Pero sí conozco la historia, de dónde veníamos antes del 1982, año en que llega la democracia interna a la ORGANIZACIÓN NACIONAL DE CIEGOS DE ESPAÑA, y sé de muy primera mano, me honro con la amistad de Antonio, lo que hubo que hacer para pasar de la limosna a la base de la integración (luego minada por los lodos ácidos de los productores de basura, tan abundantes en este ciego país donde no precisamente el tuerto es el rey).

25 años hace este que Antonio nos dejó, y viendo cómo nos dejó y cómo estamos, a veces dan ganas de escribir un blog más grande, un libro, de acometer un trabajo en la aún libre Wikipedia….

De momento, y para empezar, dejo aquí un homenaje de recuerdo; el primero de otros artículos que dedicaré a su figura este año en mi blog modesto. Un corto editorial en un programa de Onda Madrid, «desde el margen», en el que grabó, en 1987 Antonio esta editorial, que trata de reflejar lo que iba a ser ese espacio de integración.

Refleja este corto audio, ese estilo ágil, claro, diáfano en la expresión que Antonio ha dejado siempre en sus escritos y en sus charlas.

Viendo cómo han transcurrido algunas cosas en este tiempo pequeño y enorme en que estamos solos de Antonio, me viene a la mente una frase de Alberto Vázquez-Figueroa en su novela «Centauros»:

«Cuando se  le concede  poder a un miserable, no es el miserable  quien se vuelve poderoso; es el poder quien se vuelve miserable.»

No. No están los tiempos para muchas cosas ni para la lírica, pero yo trataré de dejar en este año, unos cuantos recuerdos de esta enorme persona que es Antonio.

He aquí esa editorial sonora publicada en mi perfil de AUDIOBOO, cuya foto es un dibujo que alguien le hizo para un cupón conmemorativo aparecido el viernes, 2 de Octubre de 1987, unos meses después de su muerte.

Cambio de tercio

20 años no es nada, 30 años parece algo más, y 32…. ¡toda una vida!

No parece precisamente «que fue ayer» cuando comencé mi vida laboral en la ONCE, esa institución que fue modélica, que puede volver a serlo y dentro de cuyos muros (mucho más que firewalls) este blog no se puede leer, quiero suponer que por negligencia de algún «ganaméritos manejaproxys».

Y parece menos ayer si a uno le recuerdan que nació allá por 1959 y se afilió a la ONCE en 1962, ya de abuelos, padres y tíos miembros de la tal Institución que ayudaron a levantar con muchas horas de sudor y trabajo sin medida, solidario e ilusionado para legarnos la próspera ONCE de los 90 y nunca pensando en asistir a la del siglo XXI que nos están montando algunos.

Desde que en 1978 comencé la venta del Cupón hasta hoy, ha pasado mucho y tampoco es cuestión de llenar páginas de blog contando el CV personal, aunque no me resisto a relatar, de alguna forma, el CV espiritual, sentimental o como quieran llamarle; ese que la gente de los mal llamados «departamentos de recursos humanos», nunca tienen en cuenta, sumergidos en estadísticas de absentismo, rifirafes sindicales y relojes para el «clock in y out».

Pasaba el otro día por Antón Martín, en Madrid, por la calle de Atocha y la Iglesia de San Nicolás, esquina al pasaje Doré, donde vendí tanto cupón antes de la famosa reforma del 1982 y las tremendas colas ocasionadas por el fenómeno «cuponazo», y el recuerdo me extremeció porque además ese barrio, en su fisonomía, sigue siendo exactamente el mismo.

En 1980, con 21 años, quizás edad tardía para lo que ahora sucede con la gente y la tecnología, me vino a ver la informática en forma de «terminal tonto de IBM», y en las caras y las voces de Mari-Carmen Bonet, hoy en IBM, de Alfonso Corominas, hoy en CajaMadrid y con parientes muy conocidos en estos lares twitteros y demás, Ángel Tena, hoy en la ONCE y Jesús Arasanz, también en la ONCE. Fue un flechazo. Yo jamás había visto ordenadores, que entonces se llamaban «cerebros», y la impresión fue tal que, aunque los sesudos de la época no me admitieron a un curso (posterior al de estas personas citadas) en 1981, curso de COBOL impartido por IBM en la creencia de que yo no valía para la informática, me fui rápidamente a buscar cursos y libros y un Z80 primero y un ZX Spectrum luego, para comenzar, desde el BASIC al código máquina y el ensamblador del Z80, a formarme en ese mundo que me hizo dejar atrás música, literatura y filología inglesa, que eran entonces mis ocupaciones.

En 1985, conocedor el siempre recordado y amigo Antonio Vicente Mosquete, a la sazón Presidente de la ONCE de lo que yo hacía, que por entonces eran juegos con sonido, programas para aprender el sistema Braille y algunas otras cosillas, me mandó a una exposición mundial de artículos tecnológicos para ciegos en 1986 en Madrid y Barcelona, donde yo tenía mi propio stand que fue un éxito.

De ahí pasé de la venta del Cupón al Departamento de I+D de la ONCE llamado UTT, en ese mismo año, luego al Consejo General de la ONCE, el órgano máximo de gobierno, y a trabajar además de estar dando medallas e impartiendo premios, organizando cursos de tecnología y asistiendo a reuniones internacionales, trabajando por una ONCE mejor, mejor todavía que la que habían dejado mis padres, como corresponde.

La muerte de Antonio V. Mosquete marcó para la vida de todos en la ONCE un antes y un después. Se acabó la época culta e idealista, y sobrevino la del poder político a ultranza, la actual, en la que siguen inmersos los que también lo están detro de la ONCE.

Muchas actividades diversas vinieron después pero la que destacaría de esa parte de mi vida es la de lo que en ONCE se llama «instrutor de tiflotecnología y Braille», que desarrollé en la parte norte de Galicia y que consiste en enseñar a la gente ciega a usar tecnología para una mayor independencia, lo que es realmente agradable cuando sobre todo se les enseña a gentes que acaban de perder la vista y encuentran cómo la tecnología puede ayudarles a vivir mejor.

Pasé los mejores cuatro años de mi vida laboral trabajando en la FUNDACIÓN ONCE a las órdenes de Carlos Rubén Fernández, hoy dedicado a sus empresas y entonces Presidente de esta Fundación, y con Eugenio Martín, hoy en una empresa del grupo ONCE, del que tanto aprendí en tantas épocas de mi vida, con una dedicación exclusiva e Ilusionante, llevando a la vez las riendas de TECHNOSITE, una empresa del grupo ONCE dedicada a proyectos relacionados con tecnología e integración, participando en el W3C, como miembro de varios comités y grupos de trabajo, y llevando a cabo iniciativas como el Congreso de Robótica, domótica y teleasistencia, DRT4ALL, del que fui responsable de 3 ediciones, y muchas otras actividades.

Y ahí estaba yo, dirigiendo el Departamento de Tecnología Accesible e I+D de la FUNDACIÓN ONCE, cuando recibí una llamada parecida a la de 1980 con la informática: la llamada del emprendimiento social. Y yo, perro viejo que ya creo conocer cuándo las llamadas son serias o trampas, me he ido volcando desde 2007, desaparecido ya el equipo de Carlos R. Fernández, en este intrincado mundo del construir una sociedad más justa y mejor, en mi caso, intentando transformarla con tecnología bien usada.

Así surge la FUNDACIÓN TECNOLOGÍA SOCIAL (FTS), que presido e iniciativas como TENYUS SocialWare, empresa que comienza hace apenas 3 meses y que es una spin-off the la FTS en el campo de la tecnología responsable.

Pero ya habrá tiempo de hablar del futuro: ahora me voy de la ONCE luego de 32 años initerrumpidos de diversos trabajos de los que he citado solo una pequeña parte. Dejo una vida; una vida entera de ilusión y trabajo denodado, por una época que comienza, con proyectos más grandes, de mayor calado, porque se dirigen a más personas, y con una ilusión renovada porque la llamada es seria, y cuando un emprendedor descubre que lo es, nada hay que le detenga. La propia palabra «empresa», viene de esa raíz.

Uso este post para despedirme de toda la gente a la que no podré ver para hacerlo en persona. Es mucha la que he conocido a lo largo de estos 32 años, mucha y muy buena. Y a todos les agradezco los apoyos que he tenido. Las patadas, los palos en la rueda, los procesos sumarísimos, las condenas internas políticas, y demás, es algo que seguro olvidaré porque me conozco, aunque siempre las tendré en cuenta, simplemente para evitarlas. De los encargados de estos trabajos, de los cuales la mayoría también es buena gente aunque condicionada, también me despido con el mismo «hasta siempre» que dedico a los demás.

De momento es una despedida temporal, claro está, y hasta puede que nos volvamos a ver en la ONCE en otros momentos. Nunca se deben cerrar las puertas a cualquier posiblidad y una organización tan grande, naturalmente oferta muchas posibilidades.

Vamos pues a emprender, y a comenzar la segunda gran época de mi vida. La época OM3.0

Álvaro. Mi primer "twitterbebé"

En el útimo día de este año, con la siempre renovada polémica de que si la década se acaba el último día del 2010 o la última hora del 2009, pasada la gripe «A», devueltos los sobrantes de medicamentos, hecho el negocio, realizados todos los negocios por los que siempre ganan haciendo negocios, habiendo ya pasado por todas las tradiciones a excepción de comer las uvas y en este año, plantearse muy seriamente si ver a la «estéban» con cara nueva ¡qué cara! por cierto, o acudir a lo clásico, a la I…. Igarti….. bueno ese apellido vasco de esa que a veces enseña el tanguita, esa que anuncia lo de «Marina…….» ¿Horror?…. ¡Bueno esa!, haciéndonos balances como siempre, viendo si hemos sido buenos, malos o mediopensionistas, va y nace un niño.

Mi buen amigo Quetzatl del que no voy a dar la referencia twittera para que no le caigan miles de seguidores y luego me acuse de algo, y su compi Lucía, o deberé decir al revés en honor de lo justo: Lucía y el Quetzatl este, han tenido un bebé, allá por la luna vacía, lo contrario de la llena, de este mes de diciembre, como yo, con mis artes nada virtuales de bruja, que las tengo, pronostiqué debidamente.

Álvaro, que así se llama el retoño de estos dos, nació con algo de problemillas respiratorios, y tuvo que ser ámpliamente vigilado por los expertos galenos galegos que en la noche de ayer le han dado el alta, luego del sufrimiento natural de padres, familiares y allegados.

Quetzatl es persona con diversidad funcional visual, y le conocí hace ya bastantes años. Enseñando está a la gente diversa funcional visual a manejarse con las tecnologías al uso en la zona norte de Galicia, allá donde yo ejercí ese mismo noble quehacer hace ya 11 años, y lo dejé hace ya 8 o así, para afincarme, siempre gallego y siempre ejerciendo, en este centro de todas las cosas, idioteces incluídas, que parece ser Madrid.

Álvaro, su hijo y el de Lucía, es para mí, «mi primer twitterbebé», toda vez que Quetzatl nos ha ido dando cumplida información, en mensajes de 140 caracteres, como no puede ser de otra forma, de las vicisitudes del final del embarazo de Lucía y del nacimiento y problemillas, espero que ya completamente resueltos, de Álvaro.

Para la gente que «ningunea» servicios de microbloggin como twitter, contar esto seguramente será otra estupidez. Pero para mí es la enésima constatación de que todos los servicios que implantamos los humanos, usados con humanidad, utilizados como herramientas útiles y sociales, son de real validez para nuestra gente; sobre todo para el eternamente callado pueblo, plebe o lo que sea, que ahora tenemos más palabra de lo que los políticos al uso créen. (véase la polémica #manifiesto que no ha terminado aún), o la historia de la SGAE, la muerte pronosticada de la música, (la pobre Rosario Flores muerta de hambre etc.), que nos brinda este final de 2009.

En octubre de este año, celebramos las III Jornadas de usuarios de tiflotecnología (personas ciegas que usamos tecnología para nuestro mejor desenvolvimiento), y yo presenté twitter como un canal realmente útil para muchas cosas, incluyendo la comunicación entre vendedores de Cupón de la ONCE, profesionales de la venta de psus productos, etc.

El bueno de Quetzatl, cabezón como pocos, me comentaba: «A mí no me gustan las redes sociales».

Hoy aplaudo el hecho de que en menos de dos meses desde la celebración de esas jornadas, Álvaro sea nuestro primer twitterbebé: El niño de cuyas vicisitudes hemos tenido información puntual y del que hemos imaginado de todo, al que hemos animado y demás, los que, estando en twitter, seguimos a quetzatl.

¡Larga vida a Álvaro!
¡Evolución y mente abierta para los avances tecnológicos!
¡OM3.0 para todos!

Y por supuesto, lo mejor para este año 10 que se nos aproxima.

Homenaje a Bernabé Martínez en su jubilación

¡No tengo perdón de JAWS, (o de Dios que es casi lo mismo)!

El 27 de mayo de este 2008, unas 70 personas celebramos en la Casa de Castilla La Mancha de Madrid, el homenaje a un buen toledano; Bernabé Martínez, “El Mosca”, que se jubiló con júblilo y gracias a la nueva ley que permite que jóvenes como él, puedan disfrutar de semejante privilegio que, no me duelen prendas, a veces envidio.

En esta ONCE que nos toca vivir, donde casi ya nada queda en pie de lo que nuestros abuelos construyeron, donde los valores tradicionales han cambiado por sus opuestos o simplemente se han perdido en el olvido recóndito de las morales trastocadas por las disciplinas de partido, vivir este acto me produjo sentimientos más que encontrados.

Bernabé y yo hicimos muchas cosas juntos. Casi todas ellas con estrecha relación con la ONCE. Desde 1986, con una Unidad Progresista recién comenzada, con una tremenda ilusión y con un Antonio Vicente Mosquete aún al frente, tiempo en el que ya realizábamos grabaciones imaginativas para la campaña electoral que supuso la primera victoria seria de UP en unas elecciones internas, hasta el periodo en que estuve a sus órdenes en el CIDAT (Centro de Investigación de la ONCE), allá por 2001, temporada prolífica donde las hubo para la producción de tecnología útil e imaginativa para los ciegos, muchísimas experiencias, mucha cultura, muchas vivencias, bastantes viajes al extranjero y, sobre todo, mucha humanidad, más por su parte que por la mía, han sido protagonistas de nuestros comunes hechos.

Pero Berna ha hecho mucho más: Ha trabajado como nadie por esa parte de la ONCE que se va diluyendo hoy; la prestación de servicios a sus afiliados. Y lo ha hecho con mucha imaginación, con un sentido de la cercanía a las personas fuera de lo común en esta época carente de sentimientos y tan materialista.

Desde muy pequeño en el seno de la ONCE, su vocación de servicio, su consciencia de que los recursos de la ONCE han de estar dedicados por completo a la mejora de las condiciones de trabajo y de vida de las personas ciegas, le han llevado a ejercer sus responsabilidades siempre presididas por esa gran humanidad y cercanía a la persona que le han caracterizado y le seguirán caracterizando.

Celebrar con él su paso de etapa, recordar con todos las múltiples anécdotas que han jalonado su vida laboral, supuso un cúmulo de sentimientos agradables para mi persona, todavía en la lucha diaria de la supervivencia espiritual en este mundo puro metal que los jevis responsables actuales nos hacen sufrir cada minuto.

Pero ver marcharse a Bernabé, ya algo retirado de la primera fila estos últimos años a la retaguardia forzosa por los limpiadores de sentimientos y los comisarios políticos actuales, también presentó en mi mente otro cúmulo, desgraciadamente no más pequeño, de sentimientos apenados. Ya no es mucha la gente que queda en la ONCE y piensa y actúa como Bernabé. Son muchos más los que aún pensando así, se tragan sus pensamientos y se van a casa cada tarde a exteriorizarlos. Muchos, también, prefieren marcharse, dormirse, o tomar cualquiera de las drogas que siempre han estado al servicio de quien no quiere ver o quien no quiere ser.

Como la vida misma, el homenaje de despedida a Bernabé, tuvo para mí de todo. Pero prefiero recordar hoy lo bueno y reiterarme:

¡No tengo perdón de JAWS (o de Dios, que para un ciego con ordenador es casi lo mismo)!

Publicar hoy esto, cuatro meses después de la celebración, es cuando menos hacerlo con un poco de retraso, y cuando más, justo lo contrario que ha de hacer un buen bloggero. Y aunque tengo atenuantes, y aunque he tenido los vídeos en el teléfono todo este tiempo sin montarlos, ciertamente que debería haber publicado antes este artículo sencillo y sentido.

En cualquier caso, toda vez que nadie se presentó con vídeo para reflejar el acto, he ahí el borroso testimonio de mi NOKIA E65, que al menos a los ciegos les valdrá para escuchar el ambiente que se respiraba.

En el canal de este blog en youtube, están las dos partes en las que he dividido este reportaje de más o menos 20 minutos.

¡Hasta pronto Bernabé!, y sigue siendo tú; nos haces falta a muchos para no perder nuestra identidad.

Espero seguir escribiendo artículos que tengan que ver con Berna, puesto que seguro haremos cosas juntos, como siempre hemos hecho.

Ver video 1

Ver video 2

Ver referencia de El País a la muerte de Antonio Vicente Mosquete

X Aniversario del SIDAR

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Toda una era en el campo de la accesibilidad y la humanización de la red

Corría el final de 1995 cuando abrí la web de TIFLONET, como ya se ha contado muchas veces, la primera de las que dio servicios para los ciegos de españa y habla hispana en la red de redes, por entonces algo mucho menos popular y cotidiano de lo que es ahora.

Sólo unos pocos ciegos atrevidos, armados de MS-DOS y de NET TAMER, programa que traduje quitándole horas al sueño pero con gran placer, eran capaces por entonces de conectarse y enviarse correos, ir a los FTP de las universidades y descargarse libros, etc.
Y creo que fue a mediados de 1997 cuando recibí el contacto primero de Emmanuelle Gutiérrez, que me buscaba para que viniese a Madrid a unas jornadas que organizaba un tal «Seminario Iberoamericano sobre Discapacidad y Accesibilidad en la Red» (SIDAR)
Emmanuelle buscaba entonces a la gente que hiciéramos algo relacionado con la red y la discapacidad, y la verdad es que éramos pocos. Creo que aún la ONCE no había abierto su página web por entonces, y desde luego era poca la gente que veía lo que se venía encima con la internet, y mucha menos la que relacionaba la red con la discapacidad y preveía las grandes ventajas y los problemas que traería.
Entre esta poca gente, recuerdo a la propia Emmanuelle, que nos convocaba, a Javier Romañach, a Rafael Romero, a Carlos Egea y a algunos otros que por entonces nos dimos cita en un hotel de Madrid porque, claro está, no desprecié la invitación del SIDAR hecha por Emmanuelle, y me vine desde A Coruña encantado de la idea.
Volví más encantado, pero más comprometido y con más trabajo, y acompañé al SIDAR durante algunos años, quizás hasta el 2001, cuando por circunstancias laborales no pude dedicar más tiempo al seminario.
El 29 de septiembre de 2007, en la sede del CEAPAT en Madrid, el SIDAR ha celebrado su décimo aniversario, cuya fecha exacta se fija en el 27 de junio. Y allí nos hemos vuelto a re encontrar las personas que estábamos, las nuevas, las simpatizantes y alguna que otra familia. Y he vuelto de la fiestecilla con más sentido humanitario del que llevaba al entrar; cada uno contando la historia de su paso por SIDAR, como yo la acabo de relatar, cada cuál aportando su espaldarazo a la idea, que sigue adelante a pesar de las dificutades y gracias al trabajo inconmensurable de Emmanuelle Gutiérrez que dedica literalmente la vida a la idea y a la organización, cada quién dejando un trocito de vida y de corazón en el evento.
Al margen de la parte sensible o sensiblera, me quedo con dos o tres ideas sobre el fenómeno SIDAR:
De una parte, que fue el que aglutinó los esfuerzos de toda la gente que hacíamos algo por que la red fuera un lugar más agradable para todos, incluyendo las personas con diversidad funcional. Diez años en la red no son pocos y luchando y haciendo de pepito Grillo o conciencia de las instituciones, los gobiernos, los webmaster y todos los que tuvieran que ver con la publicación de sitios en la red, son años que se multiplican.
De otro lado, SIDAR, como se dijo en el acto, es una clara expresión de que el mundo está cambiando; de que somos las personas, más que las instituciones, las que estamos consiguiendo y seguiremos haciéndolo, que el mundo sea más habitable. En general, las instituciones se mueven por los viejos esquemas del siglo XVIII y están anquilosadas en un pasado del que no saben, no pueden y no quieren desprenderse. Somos las personas las que vemos mejor la realidad y las que nos solidarizamos entre nosotras para hacernos la vida más fácil. Detrás de muchos de nosotros hay, en efecto, instituciones. Pero cuando hemos de realizar trabajos de este tipo, en la mayor parte de los casos, hemos de hacerlo fuera de ellas; en organizaciones como SIDAR, en iniciativas como TIFLOCLUB o TIFLONET, en definitiva: somos nosotros quienes sabemos y podemos hacerlo a pesar del freno secular que la burocracia, la política imperante y las instituciones, ponen de forma sistemática al progreso.
Y finalmente, el pensamiento de que SIDAR, apoyado en su día por un seminario Iberoamericano de comunicación del que surge la idea, luego por el Real Patronato sobre Discapacidad, moviéndose solo ya como Fundación SIDAR y cambiando la I de iberoamericano por la I de iniciativas, sigue estando en pie, como he reseñado, gracias al trabajo de personas de forma libre y volutaria pero muy especialmente gracias a la más que plena dedicación de su coordinadora, Emmanuelle Gutiérrez y Restrepo, que sigue siendo el alma del SIDAR.
Desde aquí, desearle a ella y a él, Emmanuelle y SIDAR, y a todos los actuales responsables del seminario, que personalizo tras el nombre del Presidente de la Fundación, Loic Martínez Normand, muchos más años de lucha integradora, y darles todo el apoyo que esta comunidad de gentes ciegas interesadas en la tecnología en general y en internet en particular, podamos darles.¡Feliz cumpleaños SIDAR!